La bien entendida y altamente verificada teorÃa cuántica de campos, generalmente aplicada al estudio de lo muy pequeño, ha sido aplicada por un grupo de fÃsicos teóricos al universo primitivo.
Su exploración, aceptada en 'Physical Review Letters', llevó a la conclusión de que deberÃa haber muchos menos agujeros negros en miniatura de lo que sugieren la mayorÃa de los modelos, aunque pronto deberÃan ser posibles observaciones que confirmen esto.
Aunque los detalles son confusos, el consenso general entre los fÃsicos es que el universo tiene aproximadamente 13.800 millones de años, comenzó con una explosión, se expandió rápidamente en un perÃodo llamado inflación y en algún momento pasó de ser homogéneo a contener detalles y estructura. La mayor parte del universo está vacÃo, pero a pesar de esto, parece ser significativamente más pesado de lo que podemos explicar por lo que podemos ver; a esta discrepancia la llamamos materia oscura, y nadie sabe qué podrÃa ser, pero se están acumulando pruebas de que podrÃa ser agujeros negros, especÃficamente los viejos.
"Los llamamos agujeros negros primordiales (PBH), y muchos investigadores sienten que son un fuerte candidato para la materia oscura, pero serÃa necesario que hubiera muchos para satisfacer esa teorÃa", relata el estudiante graduado del Instituto Kavli de FÃsica y Matemáticas del Universo Jason Kristiano, uno de los autores del estudio.
"Son interesantes también por otras razones, ya que desde la reciente innovación de la astronomÃa de ondas gravitacionales, se han descubierto fusiones binarias de agujeros negros, lo que puede explicarse si los PBH existen en grandes cantidades. Pero a pesar de estas poderosas razones para su abundancia esperada, no hemos visto ninguna directamente, y ahora tenemos un modelo que deberÃa explicar por qué es asÃ".
Kristiano y su supervisor, el profesor Jun'ichi Yokoyama, actualmente director de Kavli IPMU y RESCEU, han explorado ampliamente los diversos modelos para la formación de PBH, pero descubrieron que los principales contendientes no se alinean con las observaciones reales del fondo cósmico de microondas (CMB), que es una especie de huella digital sobrante de la explosión del Big Bang que marcó el comienzo del universo. Y si algo no está de acuerdo con las observaciones sólidas, o no puede ser cierto o, en el mejor de los casos, sólo puede reflejar una parte del panorama. En este caso, el equipo utilizó un enfoque novedoso para corregir el modelo principal de formación de PBH a partir de la inflación cósmica para que se alinee mejor con las observaciones actuales y pueda verificarse aún más con las próximas observaciones de los observatorios terrestres de ondas gravitacionales de todo el mundo.
"Al principio, el universo era increÃblemente pequeño, mucho más pequeño que el tamaño de un solo átomo. La inflación cósmica rápidamente expandió eso en 25 órdenes de magnitud. En ese momento, las ondas que viajaban a través de este pequeño espacio podrÃan haber tenido amplitudes relativamente grandes pero longitudes de onda muy cortas. Lo que hemos descubierto es que estas ondas pequeñas pero fuertes pueden traducirse en una amplificación que de otro modo serÃa inexplicable de ondas mucho más largas que vemos en el CMB actual", dijo Yokoyama.
"Creemos que esto se debe a casos ocasionales de coherencia entre estas primeras ondas cortas, que pueden explicarse utilizando la teorÃa cuántica de campos, la teorÃa más sólida que tenemos para describir fenómenos cotidianos como los fotones o los electrones. Si bien las ondas cortas individuales serÃan relativamente impotentes, los grupos coherentes tendrÃan el poder de remodelar ondas mucho más grandes que ellos mismos. Este es un raro caso en el que una teorÃa de algo en una escala extrema parece explicar algo en el extremo opuesto de la escala".
Si, como sugieren Kristiano y Yokoyama, las primeras fluctuaciones a pequeña escala en el universo afectan algunas de las fluctuaciones a mayor escala que vemos en el CMB, esto podrÃa alterar la explicación estándar de las estructuras burdas del universo.
"Pero también, dado que podemos utilizar mediciones de longitudes de onda en el CMB para limitar efectivamente la extensión de las longitudes de onda correspondientes en el universo temprano, esto necesariamente limita cualquier otro fenómeno que pueda depender de estas longitudes de onda más cortas y más fuertes. Y aquà es donde vuelven a entrar en juego los PBH", señala.
"Se cree ampliamente que el colapso de longitudes de onda cortas pero fuertes en el universo primitivo es lo que crea los agujeros negros primordiales", finaliza Kristiano. "Nuestro estudio sugiere que deberÃa haber muchos menos PBH de los que se necesitarÃan si realmente fueran un fuerte candidato para eventos de materia oscura u ondas gravitacionales".