Desde el 2019, el ciclo inmobiliario experimentó una importante contracción, seguida de una estabilización del mercado lo que limitó el crecimiento de la plusvalía en la actualidad.
El mercado inmobiliario en Chile ha experimentado cambios significativos en la última década, marcando un período de dinamismo y desafíos. Entre 2011 y 2019, el sector disfrutó de un auge significativo caracterizado por altas plusvalías y velocidades de venta, junto con una sólida inversión. Este período fue optimista para desarrolladores, inversionistas y compradores.
Según el Conservador de Bienes Raíces, al cierre del 2023 las ventas inmobiliarias en la Región Metropolitana volvieron a estar bajo las 50 mil transacciones, lo que representa una baja del 8,2% en comparación con el 2022.
Transsa, consultora inmobiliaria, realizó un Informe de ventas reales de propiedades durante el 2023, donde concluyeron que en el mercado de departamentos la composición etaria muestra una caída importante de compradores menores a 30 años, mientras que las empresas presentan un aumento significativo durante el 2022 y 2023 orientado a compras de proyectos completos destinados al mercado de renta.
Las propiedades entre 2.000 y 6.000 Unidades de Fomento (UF) fueron las que mayor participación de venta presentaron, con compradores entre 30-45 años representando un porcentaje de participación entre el 23% y 35%.
¿A qué se debe esta disminución?
Esteban Jara, Jefe de la unidad de estudios de Transsa explica que una de las principales causas es la restricción al financiamiento hipotecario, excluyendo a grupos etarios más jóvenes o con menor estabilidad laboral. Además, se suma un aumento en la tasa de interés, lo que resulta en un incremento del valor de la cuota mensual.”.
Actualmente, el grupo etario de 30 a 45 años mantiene la mayor participación en la compra de viviendas en las comunas del Conservador de Bienes Raíces de Santiago, “seguido por el grupo de 45 a 65 años, representando juntos más del 50% del total de compras de viviendas. Estos grupos muestran una mayor estabilidad económica y acceso al crédito” señala Esteban Jara.
“Sin duda, el año 2024 presenta importantes desafíos para reactivar el mercado. Observamos indicadores económicos más favorables, lo que sugiere mejoras en el acceso a los créditos y, por ende, un incremento en la adquisición de propiedades”. finaliza el experto de Transsa.