Un nuevo estudio del ADN presente en chicles de hace 10.000 años recuperados en la costa de Escandinavia muestra que en la dieta de quienes lo mascaron se encontraban ciervos, truchas y avellanas.
También muestra que una de las personas tenÃa graves problemas con sus dientes.
Hace unos 9.700 años, un grupo de personas acampaba en la costa occidental de Escandinavia, al norte de lo que hoy es Gotemburgo. HabÃan estado pescando, cazando y recolectando recursos para alimentarse. Y algunos adolescentes, tanto niños como niñas, masticaban resina para producir pegamento, justo después de masticar truchas y ciervos, además de avellanas.
Debido a un grave caso de periodontitis (infección grave de las encÃas que puede provocar la pérdida de dientes y huesos), uno de los adolescentes tuvo problemas para comer la carne masticable de venado, asà como para preparar la resina masticándola.
Lo sabemos porque un equipo de investigación internacional trabaja desde hace algún tiempo con la resina masticada del yacimiento de Huseby Klev. "Hay una gran riqueza de secuencias de ADN en la masilla masticada de Huseby-Klev, y en ella encontramos tanto las bacterias que sabemos están relacionadas con la periodontitis como el ADN de plantas y animales que habÃan masticado antes", dice en un comunicado el Dr. Emrah Kirdök, del Departamento de BiotecnologÃa de la Universidad de Mersin, quien coordinó el trabajo metagenómico sobre el chicle del MesolÃtico.
Emrah Kirdök comenzó a analizar el material cuando era postdoctorado en el Departamento de ArqueologÃa y Estudios Clásicos de la Universidad de Estocolmo, pero el estudio ha crecido mucho desde entonces.
El yacimiento Huseby Klev en la isla de Orust fue excavado hace 30 años. Se encontró resina masticada junto con restos de herramientas de piedra en un contexto que data de hace 9.700 años. El material pétreo también indicaba una cronologÃa mesolÃtica. El material masticado de Huseby Klev ya ha generado un estudio sobre los datos genéticos humanos de tres individuos, y también se ha analizado y publicado el ADN del material que no era de origen humano.
Identificar las diferentes especies presentes en el tipo de mezcla de ADN que estaba presente en el chicle del MesolÃtico fue un desafÃo. El Dr. Andrés Aravena, del Departamento de BiologÃa Molecular y Genética de la Universidad de Estambul, pasó mucho tiempo en la computadora analizando los datos junto con la Dra. Emrah Kirdök.
"Tuvimos que aplicar varias herramientas analÃticas computacionales pesadas para identificar las diferentes especies y organismos. Todas las herramientas que necesitábamos no estaban listas para ser aplicadas al ADN antiguo; pero gran parte de nuestro tiempo lo dedicamos a ajustarlos para poder aplicarlos", concluye Andrés Aravena. La metagenómica del ADN antiguo es un área en expansión, pero hasta el momento sólo se han realizado unos pocos estudios sobre este tipo de material masticado.
El profesor Anders Götherström, del Centro de Paleogenética, una colaboración entre la Universidad de Estocolmo y el Museo Sueco de Historia Natural, es el director del proyecto donde se llevó a cabo este estudio.
"Esto proporciona una instantánea de la vida de un pequeño grupo de cazadores-recolectores en la costa oeste escandinava. Creo que es sorprendente, existen otros métodos bien establecidos para determinar qué nutrición y dieta se relacionan con la Edad de Piedra, pero aquà sabemos que estos adolescentes comÃan ciervos, truchas y avellanas hace 9.700 años en la costa occidental de Escandinavia, mientras que al menos uno de ellos tenÃa graves problemas dentales", dijo.