Una nueva estrategia para responder a la pregunta de cómo fueron las primera formas de vida estudia la evolución más temprana de las cadenas de transporte de electrones.
Se trata de un tipo de sistema metabólico utilizado por organismos de todo el árbol de la vida, desde las bacterias hasta los seres humanos, para producir formas utilizables de energÃa quÃmica.
A pesar de décadas de progreso, el origen de la vida sigue siendo uno de los grandes problemas sin resolver de la ciencia.
"Las caracterÃsticas más básicas de la biologÃa, que los organismos están formados por células, que transmiten información genética a través del ADN, que utilizan enzimas proteicas para dirigir su metabolismo, surgieron a través de procesos especÃficos en una historia evolutiva muy temprana", afirma Aaron Goldman, profesor asociado de BiologÃa en el Oberlin College.
"Comprender cómo tomaron forma por primera vez estos sistemas biológicos más básicos no sólo nos dará una mayor comprensión de cómo funciona la vida en el nivel más fundamental, sino qué es realmente la vida en primer lugar y cómo podrÃamos buscarla más allá de la Tierra", resalta este investigador, autor de un nuevo artÃculo de perspectiva sobre esta nueva estrategia publicado en la revista 'Proceedings of the National Academy of Sciences'.
La cuestión de cómo surgió la vida se estudia normalmente mediante experimentos de laboratorio que simulan los primeros entornos de la Tierra y buscan procesos quÃmicos que puedan crear los mismos tipos de biomoléculas y reacciones metabólicas que vemos en los organismos actuales.
Este enfoque se conoce como "ascendente", ya que trabaja con materiales que habrÃan estado presentes en la Tierra prebiótica. Aunque estos experimentos de "quÃmica prebiótica" han demostrado con éxito cómo podrÃa haberse originado la vida, no pueden decirnos cómo se originó realmente.
Mientras tanto, otras investigaciones utilizan técnicas de la biologÃa evolutiva para reconstruir el aspecto que podrÃan haber tenido las primeras formas de vida basándose en datos de la vida actual. Es lo que se conoce como enfoque "descendente", que nos puede informar sobre la historia de la vida en la Tierra.
Sin embargo, la investigación descendente sólo puede remontarse hasta los genes que aún se conservan en los organismos actuales y, por tanto, no puede llegar hasta el origen de la vida. A pesar de sus limitaciones, la investigación descendente y ascendente persiguen el objetivo común de descubrir los orÃgenes de la vida, y lo ideal serÃa que sus respuestas convergieran en un conjunto común de condiciones.
El nuevo artÃculo publicado por Goldman, Laurie Barge, investigadora CientÃfica en AstrobiologÃa del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA, y sus colegas, intenta salvar esta brecha metodológica.
AsÃ, los autores sostienen que la combinación de investigaciones de laboratorio ascendentes sobre posibles vÃas hacia el origen de la vida con reconstrucciones evolutivas descendentes de las primeras formas de vida puede servir para descubrir cómo se originó realmente la vida en la Tierra primitiva.
En su artÃculo, describen un fenómeno fundamental para la vida actual que podrÃa estudiarse combinando la investigación ascendente y descendente: las cadenas de transporte de electrones.
Los distintos tipos de cadenas transportadoras de electrones están especializados en cada forma de vida y en el metabolismo energético que utilizan: por ejemplo, nuestras mitocondrias contienen una cadena transportadora de electrones vinculada a nuestro metabolismo energético heterótrofo (que consume alimentos); mientras que las plantas tienen una cadena transportadora de electrones totalmente distinta vinculada a la fotosÃntesis (la generación de energÃa a partir de la luz solar).
Y en el mundo microbiano, los organismos utilizan una amplia gama de cadenas de transporte de electrones vinculadas a una variedad de metabolismos energéticos diferentes.
Pero, a pesar de estas diferencias, los autores describen las pruebas de la investigación descendente de que este tipo de estrategia metabólica fue utilizada por las primeras formas de vida y presentan varios modelos de cadenas de transporte de electrones ancestrales que podrÃan remontarse a una historia evolutiva muy temprana.
También analizan las pruebas ascendentes actuales que sugieren que, incluso antes de la aparición de la vida tal y como la conocemos, los minerales y el agua de los primeros océanos de la Tierra podrÃan haber facilitado una quÃmica similar a la de las cadenas de transporte de electrones.
Inspirándose en estas observaciones, los autores esbozan futuras estrategias de investigación que sinteticen la investigación descendente y ascendente sobre la historia más temprana de las cadenas de transporte de electrones con el fin de comprender mejor el antiguo metabolismo energético y el origen de la vida en general.
Este estudio es la culminación de cinco años de trabajo previo de este equipo interdisciplinar multiinstitucional dirigido por Barge en el JPL, que fue financiado por el Laboratorio de Ideas para los OrÃgenes de la Vida de la NASA-NSF para estudiar cómo podrÃan haber surgido las reacciones metabólicas en entornos geológicos de la Tierra primitiva.
Los trabajos anteriores del equipo han investigado, por ejemplo, reacciones especÃficas de la cadena de transporte de electrones impulsadas por minerales (dirigido por Jessica Weber, investigadora cientÃfica del JPL); cómo las enzimas antiguas pueden haber incorporado la quÃmica prebiótica en sus sitios activos (dirigido por Goldman); y el metabolismo microbiano en entornos de energÃa extremadamente limitada (dirigido por Doug LaRowe, en el Laboratorio de Ideas para los OrÃgenes de la Vida del JPL.