Este no será un buen año para la observación de las GemÃnidas, puesto que su momento de máxima actividad se producirá un dÃa antes de que la Luna alcance su fase de cuarto menguante.
La máxima actividad de la lluvia de meteoros se espera que tenga lugar entre los dÃas 14 y 15 de diciembre. Si las nubes lo permiten, los meteoros podrán observarse desde una hora después de la puesta de Sol hasta la salida de la Luna, informa el Observatorio Astronómico Nacional.
Las GemÃnidas tienen una tasa de actividad por encima de los 120 meteoros por hora y una velocidad de 35 kilómetros por segundo durante varios dÃas, lo que las convierte en una de las lluvias más activas del año junto a las cuadrántidas de enero y las perseidas de agosto.
Para observadores a una latitud como la de España, 40º norte, el radiante de las gemÃnidas se sitúa por encima del horizonte desde una hora después del anochecer hasta el amanecer.
El origen de las GemÃnidas fue un misterio durante siglos pues no se sabÃa asociar la lluvia de meteoros con ningún cometa periódico conocido. En el año 1983, el telescopio espacial de infrarrojos IRAS (lanzado por la NASA) identificó un asteroide, llamado Faetón, y al estudiar su órbita, se concluyó que era este asteroide el que causaba la lluvia de estrellas. Se trata pues de un caso peculiar, pues prácticamente todas las otras lluvias de meteoros conocidas están causadas por cometas.
Los astrónomos especulan con la idea de que Faetón pudiese ser hoy un cometa extinto y que los fragmentos que forman las gemÃnidas pudiesen haber sido desprendidos hace siglos, cuando Faetón aún tenÃa actividad cometaria. Como todos los años por estas fechas, la Tierra atraviesa un anillo poblado con aquellos fragmentos desprendidos de Faetón. Cuando uno de esos fragmentos (o meteoroides) entra en contacto con la atmósfera terrestre, se calcina por la fricción con el aire creando asà el resplandor luminoso que conocemos como meteoro o estrella fugaz. TÃpicamente, los meteoros más comunes que observamos a simple vista los producen partÃculas de unos milÃmetros a unos centÃmetros de tamaño que se queman a unos 100 kilómetros de altura.
La correspondiente lluvia de meteoros parece tener un único centro de origen, un punto del que parecen surgir todas las estrellas fugaces. Ese punto se denomina "radiante" y su localización se utiliza para nombrar a la lluvia de estrellas. Asà pues, las GemÃnidas tienen su radiante en la constelación de Géminis.