¿Quién paga los platos rotos?

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Germu00e1n Pinto


Estamos viendo cómo la acción de nuestros políticos y parlamentarios se están realizando con mucha pasión, pero sin la mesura que los destinos del país requieren al no ponderar las consecuencias que las últimas leyes tienen, atendiendo solo las demandas sociales y dejándose seducir por el ambiente electoral y apetitos para lograr la aprobación popular.

Así lo han expuesto distintas personas como el empresario Bernardo Larraín quien llama la atención del efecto que pueden generar en la reactivación económicas la acción legislativa que se está realizando.

En efecto, han surgido leyes muy bien recibidas por la población, pero que adolecen de un sustento técnico que hagan eficientes sus resultados tal como las sucesivas reformas constitucionales que han otorgado el retiro del 10% de los fondos de pensiones de los trabajadores del país. Si bien es cierto que hay una necesidad evidente, no es una buena solución a ese problema, pues se hipoteca la proyección de ingresos fiscales para poder financiar las míseras pensiones que se recibirán en el futuro.

También estamos viendo cómo el precio del cobre inspira a jóvenes parlamentarios a proponer tributación que termina por ahogar las iniciativas empresariales y que pueden redundar en la emigración de los capitales extranjeros que desarrollan proyectos mineros cuyos costos están alejados a las iniciativas nacionales.

En estos días ya hemos visto algunos problemas derivados de esas leyes cortoplacistas, pues estamos viendo las complicaciones que las AFP tienen al liquidar más de 50 mil millones de dólares que ha sido la suma de los retiros realizados por sus cotizantes. Para contar con estos recursos, fue necesario liquidar muchas inversiones que, de haberlas realizado en la bolsa de valores de Santiago, hubiera alterado considerablemente los precios de acciones y demás instrumentos. Para evitar tal descalabro, se liquidó una parte importante en mercados internacionales. Sin embargo, esta solución tiene la consecuencia de alterar el tipo de cambio cuando se procede a vender los dólares recibidos de la liquidación de las inversiones en el extranjero, obligando al Banco Central a intervenir para mantener un rango de precios que no afecte a los exportadores quienes siempre alegan cuando el tipo de cambio baja, afectándoles el retorno de sus ventas.

Otro efecto no deseado, pero evidentemente proyectado, fue el vinculado con el retiro de las rentas vitalicias. Obviamente que el permitir que jubilados que están recibiendo sus pensiones de las rentas vitalicias que tomaron cuando jubilaron realicen un retiro de esas rentas, provoca una disminución en las pensiones que recibirán, pues esas pensiones se calculan del monto que el pensionado ha entregado a las compañías de seguros que les otorgan tal servicio.

Los parlamentarios no consideraron que las pensiones que se pagan bajo la modalidad de “renta vitalicia” no se calcula de la misma forma que las pensiones pagadas por las AFP, sino que consideran una mecánica distinta que está vinculada con el monto entregado por el jubilado cuando se realiza su contratación, como también tomando en consideración las expectativas de vida que en cada caso se estime. Esto, que es palmario, no lo tenían en consideración los parlamentarios que con mucha alegría posaron en la foto cuando se aprobó el proyecto de ley.

La ley fue interpretada por la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) quien emitió un instructivo a las compañías de seguros para señalar el procedimiento, lo que causó la molestia de diputados de izquierda que leen y releen el texto legal que ellos redactaron y coligen que no es procedente la operatoria de la CMF y han acusado y amenazado a su presidente de una interpelación y, tal vez, una acusación por la interpretación aparentemente mal intencionada que ha realizado.

Para agravar la situación, varias empresas de seguros han interpuesto un recurso de protección contra el instructivo de la CMF por considerarlo inconstitucional. Lo injusto de esto, es que se arremete contra una institución que solo aplicó la disposición que fue concebida por los parlamentarios y creada por ella.

Además de todo eso, varias compañías de seguros con capitales extranjeros han anunciado que demandarán al país ante los organismos jurisdiccionales vinculados a los tratados que Chile tiene firmado con Estados Unidos, porque han visto vulnerado los efectos y derechos que tienen los contratos firmados con nuestro país.

Al final, lo único que se ha logrado es que parlamentarios han quedado muy bien ante la población lega en la materia y hambrienta de solución de sus demandas, apareciendo muy sonrientes en las fotos y haciendo gala de sus aptitudes físicas al correr haciendo cabriolas en la sala de la Cámara de Diputadas y Diputados, pero dejando comprometido el prestigio del país, como también los recursos futuros que todos vamos a tener que aportar para cubrir este déficit social que nos están dejando.

En otras palabras, no se están haciendo responsables por los platos rotos que están generando con sus leyes bien intencionadas, pero que adolecen de sustento y eficacia técnica.


Prof. Germán R.Pinto Perry

Universidad de Santiago de Chile