Muchos me han preguntado estos días, de que por qué, si estamos en pleno conflicto bélico, por qué cae el oro y además las bolsas.
La respuesta no es tan simple como si hay guerra, sube el oro. Efectivamente el oro, es un activo refugio, pero en esta ocasión hay que considerar más factores.
Primero, el conflicto ha impulsado el precio del petróleo, y eso reabre el temor a una inflación más persistente. Cuando el mercado empieza a anticipar inflación, también comienza a descontar que la Reserva Federal mantendrá las tasas altas por más tiempo, o incluso que podría frenar futuros recortes. Es ahí cuando cambia todo.
Con bonos del Tesoro rindiendo por sobre el 4%, el costo de oportunidad de tener oro aumenta. El oro no paga intereses. Los bonos sí. En un escenario de tasas altas prolongadas, el metal pierde atractivo relativo.
Segundo factor clave, es la liquidez.
Cuando las bolsas corrigen con fuerza, los grandes fondos no venden lo que quieren, si no, venden lo que pueden. Y muchas veces eso incluye oro, que es uno de los activos más líquidos y con ganancias acumuladas. Es el clásico efecto “margin call”: se vende oro para cubrir pérdidas en acciones o cumplir exigencias de margen.
Por eso hoy vemos una dinámica contraintuitiva: conflicto geopolítico, pero oro presionado y bolsas débiles.
El mercado no reacciona solo al miedo si no reacciona a tasas, liquidez y flujo y en este ciclo, esos tres factores están pesando más que la guerra misma.
Mi consejo, es no tomar decisiones apresuras, y aunque han sido días duro para inversionistas y traders, recuerden que a veces las peores decisiones se convierten en las mejores historias y sobre todo las mejores lecciones.
Rodrigo Castillo director comercial de BFX