El reciente fallo que liberó de las contribuciones a la centenaria escritora del Barrio Londres, quien adquirió su casa en los años 60 por 18 mil Escudos, demuestra la urgencia de que los vecinos, especialmente los adultos mayores, reciban del Estado una retribución justa por sus aportes y no una carga impositiva que termina siendo confiscatoria.
La norma es resistida por varios municipios, pues los obliga a ceder sin retribución sus inmuebles educativos a los Servicios Locales de Educación Pública (SLEP), al calificarlos como “bienes afectos a educación pública”, figura reciente que permite al Fisco eludir la indemnización.
La propuesta de la carta frenteamplista parece inspirarse en sus equivalentes españoles con una versión propia de la “ley de vivienda”.