La norma es resistida por varios municipios, pues los obliga a ceder sin retribución sus inmuebles educativos a los Servicios Locales de Educación Pública (SLEP), al calificarlos como “bienes afectos a educación pública”, figura reciente que permite al Fisco eludir la indemnización.
La propuesta de la carta frenteamplista parece inspirarse en sus equivalentes españoles con una versión propia de la “ley de vivienda”.