De acuerdo con los resultados de la encuesta, es plausible estimar que entre 3,5 y 4 millones de personas viven bajo el umbral de la pobreza, principalmente como consecuencia de bajos ingresos y de las limitadas transferencias o servicios que el Estado ha logrado proveer para disminuir situaciones de precariedad.
En comunas populares más de un tercio —y en algunos casos más del 40%— declara no contar con redes de apoyo. En contraste, en comunas de mayores ingresos del sector oriente de Santiago esta cifra rara vez supera el 10%.
Me pregunto ¿cuánto estamos haciendo hoy en cultura por los mayores? Sabemos que el acceso a la salud es fundamental, pero además de eso, ¿estamos considerando el impacto de la cultura en el bienestar psicológico y social de ellos? ¿Generamos suficientes instancias de interacción, aprendizaje y esparcimiento? ¿Qué aspectos deberíamos considerar en el corto y largo plazo?
Las personas requieren mayor conocimiento acerca de cómo gestionar sus finanzas, ya que vivimos en un mundo donde se habla mucho de la importancia del ahorro y la inversión, pero son pocos los que pueden tener una buena base de ahorros y muchos menos quienes saben cómo funcionan las inversiones.
La brecha tecnológica se convierte en una segunda muralla que impide a grupos de nuestra sociedad acceder a productos competitivos y de calidad, profundizando aún más las brechas de pobreza que, tras la reciente encuesta CASEN 2022, quedan demostradas en las desigualdades entre el mundo rural y la ciudad.
Los miembros de la Comisión de Desarrollo Social de la Cámara de Diputadas y Diputados recibieron a la subsecretaria de Evaluación Social, Alejandra Candia, quien informó sobre las cifras preliminares entregadas por la autoridad.