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Ximena Castillo F. |
La respuesta a la pregunta del título es muy sencilla: porque es muy fácil armar una agencia “de cartón” y hacerle publicidad en las Redes Sociales. Con poca inversión, tientan a consumidores ávidos de viajar a precios bajos, que con la ansiedad de no perder la oferta, no averiguan sobre su historia o prestigio, y terminan engañados y decepcionados. No es del todo su culpa, está diseñado así. Es un verdadero modelo de negocio, no muy sofisticado, pero la puerta del sistema está abierta para que les resulte.
Cuesta entender cómo eso se transforma en una política pública de protección al consumidor.Durante años se ha instalado la idea de que la gran solución para el SERNAC es dotarlo de facultades sancionatorias, por esta metáfora del “león sin dientes”.
En mi calidad de abogada experta en derechos del consumidor, le escribo para compartir algunas reflexiones y recomendaciones para resguardar y fortalecer el sistema de protección al consumidor en Chile.
La Corte de Santiago acaba de decir algo que sienta un precedente importante para los derechos del consumidor en el mercado electrónico: Los marketplaces no son los proveedores. ¿Por qué? porque no son los vendedores, ni los fabricantes, ni los responsables de lo que ocurre en internet. Todo en el marco del rechazo de la denuncia del SERNAC contra Mercado Libre por la venta de productos en su portal.
Se ha dicho poco o casi nada en los debates presidenciales sobre Derechos del Consumidor. Hubo una época en que ese tema era parte importante de la agenda, como ocurrió con el SERNAC Financiero, o los famosos “dientes” para el regulador.