René Núñez



René Núñez

En la historia de Chile quedará el registro de la votación del soberano: para el plebiscito de entrada, una aprobación a la Convención Constitucional del 80/20 en términos absolutos, y, para el plebiscito de salida, un 60/40 que rechazó la propuesta de aquella Convención. Explicaciones habrá muchas y cada votante tendrá sus razones, pero la legitimidad de más de 13 millones de votantes será sin duda otro hito histórico.

En nuestro sistema político y democrático, la figura del presidente de la República representa el valor de la unidad, el diálogo, el respeto y la tolerancia. Su cargo evoca una imagen de rectitud dentro de la cual se subsume la probidad y la transparencia.

Uno de los principios que rigen la actuación de las autoridades y funcionarios públicos es el Principio de Juridicidad. Se les prohibió realizar cualquier actividad política dentro de la Administración del Estado o usar su autoridad, cargo o bienes de la institución para fines ajenos a sus funciones.

La Convención Constitucional fracasó y no resolvió la cuestión constitucional. Se perdió una oportunidad democrática histórica. Abusaron de su posición dominante, hubo exceso de ideologización, partisanismo, soberbia y narcisismo constitucional, y, terminaron haciendo lo mismo que criticaba (cerrojos, trampas, resquicios, venganza, etc.). No nos perdamos: ellos provocaron la situación actual.

¿Quién es el único Poder del Estado que queda funcionando ante el cierre de otros poderes estatales, ante un quiebre institucional? ¿Ante quién recurren los ciudadanos frente a las arbitrariedades, errores y/u omisiones del aparato estatal? Si su respuesta es la obvia, la siguiente pregunta es: ¿una nueva Constitución debe fortalecer o debilitar ese Poder estatal? Bueno, el actual borrador de la Convención va en la dirección incorrecta: la función jurisdiccional ha quedado bajo interdicción.

El terrorismo que estamos viviendo en el año 2022 en la macrozona sur de Chile impide la plurinacionalidad que propone el borrador de nueva Constitución.

¿Qué vamos a hacer con este circo?, le dijo el Secretario de la Convención Constitucional (CC) a su Presidenta, en un momento de mucha presión. Luego, el convencional Núñez vota a viva voz mientras se duchaba. 

El presidente de Francia, Emmanuel Macron habló de "un cambio de época" y señaló que “la guerra en Europa ya no está en los libros de historia, sino ante nuestros ojos”, añadiendo que “debemos responder a hechos históricos con decisiones históricas”. 

Una Constitución partisana sólo representa a un sector de Chile y eso uno vislumbra con la Convención Constitucional. Día tras día nos enteramos de la deconstrucción de la institucionalidad que tiene más de 200 años

Pienso que ninguna persona razonable desea que la Convención Constitucional sea un fracaso. Empero, en estas semanas, los propios convencionales se han esmerado -y con éxito- en generar un daño al proceso mismo, causando miedo, incertidumbre y una creciente preocupación.