Luis Riveros



Luis Riveros

En varios de nuestros colegios públicos se ha entronizado un conjunto de conductas que no responden al concepto de “inquietud generacional” o “natural disconformidad con la sociedad que habitamos”, sino más bien a un simple conjunto de prácticas delictuales.

Ese mismo Ministro es ahora puesto bajo el peso de una acusación por abandono de deberes, en una actitud que parece obedecer más a la lógica de la coyuntura política que a la preocupación cierta por un debido orden jurídico.

Es necesario que el gobierno fije con precisión la estrategia para avanzar en el marco de su programa de gobierno y que la oposición clarifique sus propios postulados y objetivos programáticos. Así se podría discutir sobre ideas, y no sólo sobre la base de un permanente “gallito” político.

No se ve salida posible y el sufrimiento del pueblo venezolano continuará sin una estimación de la verdadera profundidad que conlleva la presente crisis en el terreno humano. 

No fue un político tradicional dominado sólo por discursos acerca de sus convicciones, sino que fue un hombre de acción y plenamente consecuente con su ideario humanista y cristiano.

No es justo que se revuelva la herida, que otros quieran interpretar la historia a la luz de sus convicciones, y que otros propongan marchar en la indiferencia.

-Resulta evidente que los pobres resultados en el campo de la lectoría de los niños presagian solamente un estancamiento o un modesto progreso en la calidad de la educación a todos los niveles: con niños que no leen adecuadamente, es difícil pensar en un país que tenga buena educación.

Parece ser que lo sublime de esta idea no estaba en quienes no sólo han ocupado la Casa Central sino que la han ensuciado con signos y letras de una protesta que poco o nada tiene que ver con la academia.

Cuando median muertes, persecución y cárcel para los opositores, es difícil creer en la voluntad y compromiso democrático de quienes defiende esos regímenes.

No es admisible que se declaren demócratas quienes justifican regímenes como los de Venezuela y Nicaragua, donde se oprime el pensamiento libre y se asesina con los medios del Estado. Perfeccionar la democracia es una cosa: una dictadura como remedio es simplemente falsedad.