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Luis Riveros |
Chile sufre una grave y prolongada crisis. Unos la vinculan sólo al ámbito político, otros la reconocemos además en otras dimensiones: valórica, social, institucional, de confianza.
La explosión social que hemos vivido en estos días fue inesperada, pero surgió de una tensión acumulada hace ya mucho tiempo en nuestra sociedad. Ha sido producto de las desigualdades y de la evidente falla de nuestro sistema político para ser un real espejo de las necesidades ciudadanas.
Ha causado comentarios en redes sociales el caso de la estudiante de la Universidad de Chile que fue agredida por sus compañeros bajo el argumento de ser ella una persona de derecha. Esto muestra el progresivo avance que tiene la crisis de nuestro sistema público de educación en el campo valórico y político.
En la tradición republicana los partidos políticos representaron corrientes de pensamiento que sostenían postulados sobre la sociedad y su cambio, pero que nunca imponían un rígido marco ideológico a toda discusión sobre política pública.
Es cada vez más evidente la necesidad de una formación superior de índole transversal disciplinariamente. En el pasado, las universidades cultivaron una estricta separación disciplinaria para potenciar .su organización e incentivar el intercambio de ideas provenientes de los distintos campos
El problema climático se ha transformado en una poderosa herramienta política sobre la base de su innegable trascendencia en el contexto del largo plazo.
La ciudadanía vive momentos de desconcierto en medio de su mala evaluación de las instituciones del Estado y de su deplorable apreciación del desempeño de políticos, partidos y alianzas diversas, poniendo en cuestionamiento las bases mismas de la democracia.
Se discutió con celeridad debido al afán de mostrar políticas “progresistas” sin importar mucho sus reales consecuencias. La “gratuidad” instaurada para la educación superior nunca se discutió en el contexto de aquellas cosas que se dejarían de abordar con los mismos recursos.
Buen gobierno implica cumplir al menos tres condiciones para tener solvencia ante la natural oposición y conservar la conducción y liderazgo ante la ciudadanía. En primer lugar, se requiere compromiso con los lineamientos que sostuvieron las propuestas formuladas para su elección.
Ingresaba a las ceremonias destacadas del Instituto Nacional su histórico estandarte, mantenido siempre en una vitrina que todos veneraban por el precioso contenido. Enhiesto en manos de un estudiante secundado por otros dos, el emblema ingresaba orgulloso al recinto en medio del silencio venerado de los asistentes.