|
Luis Riveros |
El cambio de gabinete realizado el día de ayer contiene mensajes de dulce y de agraz. Por cierto era una medida que se anticipaba, dado que sobre el gabinete saliente pesaba la crítica sobre su débil su manejo político y en lo relativo a seguridad interna. Se ha dicho que el nuevo gabinete ha sido una forma de restaurar la unidad del conglomerado de gobierno, y de solucionar, además el problema que se percibía en Renovación Nacional divida como se observaba en dos sectores en pugna.
La ciudadanía sufre gran desorientación bajo la égida de ambiguas señales por parte del quehacer político. Los anuncios se tropiezan unos con otros, mientras que los debates de política pública son nebulosos, con argumentos generalmente parciales y sometidos a visiones puramente ideológicas.
Ya es un lugar común decir que la clase política “no da el ancho”, especialmente frente a las graves circunstancias que afectan al país y al mundo. Los conglomerados políticas están Inundados de discursos populistas, de airadas manifestaciones de inconsecuencia y de gran ignorancia en materias técnicas y políticas; ni siquiera se atreven a escuchar las voces de expertos.
La clase media chilena ha sido un segmento importante de la sociedad chilena, que constituyó ni más ni menos que el eje central de las políticas públicas a partir de los años 30.
Las últimas estimaciones del Fondo Monetario Internacional reflejan con singular crudeza la magnitud de la crisis productiva y financiera que está viviendo el mundo. Bajo el terrible impacto de la pandemia que nos afecta, todos los países experimentarán un descenso brutal en su producto, y el comercio mundial sufrirá una fuerte contracción de casi 12%, lo cual también impactará negativamente a los países.
Nuestra sociedad está inundada por una aplastante ola de desesperanza y aflicción. Las noticias sobre la evolución de la pandemia son cada vez más decepcionantes, haciendo que todos y cada uno miremos al futuro con desaliento.
Se ha consolidado un acuerdo político para favorecer una agenda fiscal cuyo norte es auxiliar a las familias que sufren las consecuencias de la recesión que nos afecta como resultado de la pandemia. Esa es una buena noticia, porque desde hace mucho se echa de menos el diálogo político que el país necesita en medio de sus dificultades y que la ciudadanía percibe como ausente.
o más probable es que el segundo semestre de las instituciones educacionales sea impartido a distancia, tal como lo ha sido el primero. El traslado de estudiantes a los recintos educacionales representa un problema en las actuales condiciones, las que seguramente prevalecerán también durante los meses venideros.
Poca duda cabe acerca del profundo impacto económico y social que nos ha traído la pandemia que padece el mundo. Las estimaciones del FMI pronostican una caída del PIB mundial de más de 6% en el 2020, y para Chile se anuncia una disminución de 5%.
La propuesta que han formulado un grupo transversal de economistas de oposición tiene el gran mérito de llevar la discusión sobre asistencialidad frente a la crisis desde un criterio basado en el corto plazo hacia el mediano plazo. Todos sabemos que la pandemia está azotando severamente la economía nacional, particularmente a los hogares en mayor desmedro económico.