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Gonzalo Jiménez Seminario |
Se estima que tan solo se ha explorado un 5% de los océanos y que el 95% del universo es todavía una gran incógnita. En vez de paralizarnos, esto constituye un incentivo a la creación y la construcción de nuevo conocimiento. En tiempo de incertidumbres, en que lo que ignoramos es más amplio que lo que sabemos, más que nunca debemos cuestionarnos para poder mirar nuevos horizontes y desde ahí crear un común compartido mejor para todos.
El estimulo del magistral libro El Gatopardo de Giuseppe di Lampedusa es una estupenda provocación para largas lecturas y tertulias de verano.
Por estos días la sucesión se hizo tema en muchas conversaciones coloquiales y salió del espacio que tenía en los directorios de las familias empresarias o en algunas tensas conversaciones familiares. Aunque hay modas que incomodan, la sucesión que trajo la serie Sucession de HBO llega por la puerta ancha y con holguras para gozar.
No está de moda la acción de zurcir y, tal vez muchos de las nuevas generaciones hasta desconozcan su significado. Pero, hasta hace muy poco fue una habilidad esencial para remendar los agujeros de algunas prendas de vestir; los mismos que algunos lucen con desafiante orgullo hoy. Muchas abuelas eran expertas, con su arte minucioso hacían invisible los zarpazos de cualquier puma.
Ese capital afectivo, es el que hace que juntos puedan enfrentar las dificultades y que, aunque el negocio cambie, la familia seguirá como eje articulador desde dónde construir.A diferencia de la física, esta fuerza gravitacional familiar empresarial sí entendemos de que está conformada y por qué ocurre: valores, sueños, cariño y el deseo de legado como clan familiar son los elementos guías de toda sucesión estratégica.Gonzalo Jiménez SeminarioCEO Proteus Management & GovernanceProfesor de ingeniería UC
La confianza no es un sustantivo, a lo menos no en la práctica. La confianza se construye pasito a pasito y con otros. Aunque suene romántico hablar de confianzas absolutas, tirarse al vacío es muy poco práctico. Más real y especialmente esperanzador, porque se trata de un camino progresivo y compartido, es pensar en pérdidas aceptables y acuerdos que construyen los eslabones del puente de la confianza.
¿Podemos confiar en el proceso de deliberación y acción colectiva de la Convención Constituyente? Esta es una pregunta que incesantemente se esconde y se asoma en muchos de nuestros pensamientos actuales, sacándonos del presente inmediato. Eso ocurre, cuando algunos intentan sofocar la desesperante ansiedad de no contar con respuestas definitivas con la certeza de la ideología, siendo fácilmente poseídos por el temor más abyecto o alternativamente, abrazando un optimismo voluntarista.
Las empresas familiares están en el centro de nuestra sociedad. Según varios estudios, representan casi el 80% a nivel nacional. Esta envergadura también nos habla de su responsabilidad. Precisamente porque son agentes sociales imprescindibles, su rol debe ser épico. Pero no es necesaria una guerra troyana ni la cólera de Aquiles para despertar a nuestros héroes y heroínas, es precisamente el cotidiano que vivimos el que nos convoca a sacar nuestros mejores aportes con coraje y valentía.
El futuro de Chile está en juego y se juega en las conversaciones del presente. El ámbito de la empresa no existe en un espacio aparte del universo político-social, ambos mundos están, más para bien que para mal, profundamente entrelazados.
Innovación y creatividad forman una dupla salvadora. Un recordatorio fue el reciente Día Mundial de la Creatividad y la Innovación creado por Naciones Unidas para promover el pensamiento creativo multidisciplinario que nos pueda ayudar a conseguir el futuro sostenible que queremos y tanto necesitamos.