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Aldo Manuel Herrera |
El Estado lleva más de una década creciendo sin pausa. El problema no es su tamaño: es que nadie parece medir si, con ese aumento en la cantidad de personal, funciona mejor.
La preocupación por lo que la inteligencia artificial mal usada puede causar en la honra y la intimidad de las personas ha impulsado el proyecto de ley que busca regular las representaciones digitales verosímiles pero falsas: los temidos deepfakes.
La Inteligencia Artificial ha irrumpido en el ejercicio del derecho, ofreciendo herramientas para optimizar tiempos y apoyar la gestión de información. Sin embargo, esta transición tecnológica no está exenta de tropiezos: recientemente, la Tercera Sala de la Corte Suprema dictó una sentencia importante que aborda el mal uso de la tecnología en la presentación de escritos ante los tribunales.