Alejandra Figueroa



Alejandra Figueroa

Las organizaciones actuales se desempeñan en un escenario marcado por la complejidad y la interconexión, donde los sistemas digitales y las redes globales son fundamentales para sus operaciones diarias.


El 26 de agosto el Congreso Nacional aprobó el proyecto de Ley de Datos Personales. Si bien considera 24 meses de adecuación, desde su publicación en el diario oficial, para quienes han tenido la oportunidad de trabajar, operativizar e implementar proyectos de esta naturaleza, es sabido que este plazo es ajustado, sobre todo para aquellas empresas que utilizan una gran cantidad de datos.

La nueva ley establece aspectos de gobernabilidad por medio de la creación de la Agencia Nacional de Ciberseguridad (ANCI). Se agrega a ella, un consejo multisectorial sobre ciberseguridad, un comité interministerial y un centro de respuesta de incidentes, más conocido como CSIRT por sus siglas en inglés.


Diversos estudios dan cuenta de una falta de interacción entre el directorio y el responsable de ciberseguridad (conocido como CISO), además de continuar percibiendo la ciberseguridad como un tema técnico y no como un habilitador para obtener una ventaja competitiva en una economía digital.

El informe “Perspectivas de Ciberseguridad de los Líderes de Industria”, elaborado por la Universidad de Duke y CISO LATAM, que fue publicado a inicios del 2023, menciona que las amenazas que más afectan a las empresas en Latinoamérica son el phishing y el ransomware. La utilización de correos falsos o phishing son la forma preferida para introducir el ransomware en las empresas.

Necesitamos más mujeres líderes que investiguen, generen conocimiento y aporten a la economía desde la innovación y el emprendimiento. Porque sin diversidad no hay innovación.


Naturalmente que lo relevante de la reforma tributaria es el eventual futuro crecimiento de la economía o su estancamiento. A ello se suma la determinación de quién pagará los platos rotos de la falta de acuerdo entre gobierno y oposición. Pero nada de esto es realmente relevante, si se analiza este fenómeno desde la hegemonía que la extrema izquierda está demostrando en la oposición. Ello sin considerar que dicha hegemonía potenciará a la extrema derecha.

Este foro se ha levantado como una continuación del Foro de Lima, por lo que se ha centrado, como lo han señalado sin eufemismos los presidentes Duque y Piñera, en derrocar la dictadura narco-izquierdista de Venezuela.

Un aspecto que podría potenciar a los grupos extremos es el fracaso del actual gobierno. Naturalmente que al país le vendría muy bien una fuerza de centro que aleje la posibilidad de una aventura electoral populista de izquierda o de derecha. Y eso depende de la real gobernabilidad que le pueden dar al país una nueva fuerza de centro, que sea capaz de enfrentar a los dos extremos.

La percepción de estancamiento, respecto de una economía que aún no se recobra del pésimo gobierno anterior, no es positiva. Lo que la gente espera de este gobierno es que su situación mejore, no que se estanque, por lo que acá estará la clave de la futura evaluación del gobierno.