B. Central estima que la inflación convergerá a la meta de 3% en el primer trimestre de 2026

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De acuerdo a la minuta de la sesión de política monetaria N° 318, celebrada el 16 de diciembre pasado por el Consejo del Banco Central, la presidenta, Rosanna Costa Costa; la vicepresidenta, Stepanka Novy Kafka; y los consejeros Alberto Naudon Dell’Oro, Luis Felipe Céspedes Cifuentes y Claudio Soto Gamboa, votaron por reducir la Tasa de Política Mometaria (TPM) en 25pb, hasta 4,5%.


En la oportunidad, "todos los Consejeros destacaron que la evolución de la economía y las proyecciones del escenario central del IPoM de diciembre indicaban que la inflación convergería a la meta de 3% en el primer trimestre de 2026. Esto ocurría en un contexto donde la inflación había disminuido más rápido que lo previsto en septiembre, algunos factores de costos mostraban un comportamiento más favorable y los riesgos para la convergencia inflacionaria se habían reducido", indica la minuta.


"Todos los Consejeros resaltaron que la evolución del escenario macroeconómico confirmaba la pertinencia de la estrategia adoptada frente al repunte transitorio de la inflación subyacente a mediados de año, que había dado espacio para evaluar adecuadamente los riesgos inflacionarios. Añadieron que dichos riesgos habían disminuido, por lo que era coherente continuar acercando la TPM a su rango neutral. En ese contexto, la opción claramente dominante era reducir la TPM en 25 puntos base (pb)", añade el documento publicado este lunes por el ente emisor.


Varios Consejeros, en tanto, "señalaron que existían argumentos para analizar alternativas distintas de una rebaja de 25pb, aunque las descartaron rápidamente. Un Consejero planteó la posibilidad de un recorte de 50pb, dado que la brecha de actividad se encontraba cerrada y la inflación cercana a la meta, lo que sugería que la TPM podría estar en el centro del rango estimado para su nivel neutral, en 4,25%. Por su parte, algunos Consejeros enfatizaron la importancia de evitar que se entendiera que el problema inflacionario estaba completamente resuelto o que los riesgos habían desaparecido, por lo que también cabía evaluar la opción de mantener la TPM en 4,75%".


ESCENARIOS DE RIESGOS

En la sesión se discutió acerca de los factores que propiciaban una convergencia más rápida de la inflación a 3% y la evolución de los riesgos inflacionarios. Una parte relevante de la diferencia entre la inflación efectiva y la proyectada se concentraba en los precios de los bienes. Por un lado, influida por la apreciación del peso. Por otro, debido a factores más exploratorios, como el posible impacto de los desvíos de comercio en los precios de los bienes importados e indicios de un aumento de la productividad. Se destacó que en los últimos años la inflación de bienes estaba mostrando un mayor grado de volatilidad, lo que se documentaba en un recuadro del Informe, por lo que convenía observar con cautela los movimientos de corto plazo en esta parte del IPC


En cuanto a los riesgos, se enfatizó que se habían reducido, pero era necesario seguir con atención su evolución. En el corto plazo, cobraba relevancia la apreciación del peso —que debía seguir traspasándose a los precios—, el menor crecimiento de los costos laborales y un consumo privado que había moderado su expansión, según lo esperado. 


A mediano plazo, había elementos que requerían un análisis cuidadoso. Por un lado, respecto de septiembre, el escenario central mostraba revisiones acotadas en la actividad y la demanda; sin embargo, estas se sumaban a las de Informes previos, por lo que, particularmente el gasto, mostraba una expansión mayor que la considerada a inicios de año. Sus efectos en la inflación se habían visto matizados, porque se había concentrado en inversión en transables. No obstante, como reflejaba la parte alta del corredor de la Tasa de Política Monetaria (TPM), no podía descartase un escenario en que esta mayor actividad impulsara un mayor dinamismo del gasto en no transables y generara mayores presiones inflacionarias. 


De todas formas, había factores que podían mitigar ese riesgo. Aunque el mercado laboral mostraba mejoras, seguía enfrentando desafíos relevantes, lo que podía contener las presiones de gasto y de costos laborales. Además, estarían los citados indicios de un aumento de la productividad, que también podía mitigar estas presiones. De confirmarse, esto podría modificar la evaluación del PIB potencial y la brecha de actividad; sin embargo, se requería más información antes de validar esta hipótesis. 


También se mencionaron riesgos asociados a la evolución del escenario global. Pese a los avances reflejados en el IPoM, persistían factores que podían alterar ese juicio. Entre ellos, el riesgo de sobrevaloración de las empresas ligadas a la inteligencia artificial y el impacto que tendría una corrección de precios sobre la riqueza financiera de hogares y empresas. Los efectos del conflicto comercial parecían menores que lo anticipado, pero no se descartaba que otros países iniciaran nuevas rondas de aranceles dados los efectos del redireccionamiento de comercio. Algo de esto se observaba en los aranceles que México había impuesto a China.



europapress