Nerviosismo por estanflación

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La evidente desaceleración de la economía mundial, provocada por la crisis propia del sistema capitalista, los efectos de la pandemia global y la guerra que no tiene fin entre Ucrania y Rusia, está provocando nerviosismo a los sectores financieros internacionales y al conjunto de la población, quienes avizoran para los próximos meses, un estancamiento económico acompañado de un encarecimiento del costo de vida producto de una galopante inflación, que podría convertirse en poco tiempo en una estanflación.

Cuando se habla de estanflación, se hace referencia a un periodo en donde un país o un conjunto de países, mantienen su economía estancada y al mismo tiempo experimentan una creciente inflación, que acelera el alza de precio de los productos y servicios de primera necesidad que forman parte de la denominada canasta familiar o cesta de productos o canasta básica.

La estanflación crea un escenario de estancamiento económico, en donde el alza de los precios de los productos de primera necesidad se vuelve una constante, al mismo tiempo se experimenta un acelerado ritmo de la perdida de plazas de empleo, pérdida de empleo pleno, crecimiento del empleo precario, crecimiento del subempleo y del desempleo, lo cual conduce peligrosamente a una nación al empobrecimiento masivo de su población.

Según el informe de Perspectivas económicas mundiales del Banco Mundial, existiría un riesgo inminente de estanflación, como una situación que ha sido agravada por la crisis de salud global provocada por la presencia del COVID_19 y por la invasión de Rusia a Ucrania, lo que está conduciendo a la economía mundial a un prolongado escaso crecimiento económico, que traería consecuencias graves para las economías de ingresos mediano, así como a las de ingresos bajos.

Una situación de estanflación en la economía, tiene lugar cuando el Producto Interno Bruto (PIB) de un país, experimenta un decrecimiento durante dos periodos consecutivos, se evidencia que la economía no crece, se detiene y más bien retrocede, este se vuelve un indicador inequívoco para los analistas económicos. A escala mundial de acuerdo al análisis del Banco Mundial, la economía en todos los continentes, experimentará un descenso con relación a lo previsto a inicio de 2022.

Se prevé que el crecimiento económico a escala internacional alcance a 2,9% en el 2022, porcentaje que se encuentra muy por debajo de lo que fue en el 2021 que se ubicó en 5,7%, y de igual manera, este dato es inferior al que fuera pronosticado a inicio del año en curso, equivalente al 4.1%. Como se evidencia la situación es preocupante para los países del mundo, sobre todo para aquellas naciones en donde la población tiene altos niveles de vulnerabilidad económica.

El nerviosismo es inminente, cuando se evidencia el decrecimiento de la economía global, que persiste desde antes de y agravada en la pandemia, además por la asonada crisis de los contenedores que efectivamente afectó al comercio internacional y que causó un impacto negativo a las economías de los países por el cierre y saturación de puertos, falta de materias prima, escasez de espacios para transportar los bienes y sobre todo los altos incrementos del transporte marítimo, con afectación graves a proveedores y consumidores.

Los mercados mundiales se preparan para enfrentar el estallido estanflacionario, evidentemente fuente al trastorno de la producción varios países en el mundo no podrán evitar caer en una recesión económica, para lo cual el Estado necesita de emergencia y con anterioridad iniciar un proceso acelerado de reactivación de la producción, que estimule la producción agrícola en todos los sectores y subsectores y evitar con ello restringir el comercio y la libre circulación de los bienes y servicios.

Es importante destacar que la estanflación en marcha no solo afectará a los países con ingresos medios y bajos, sino que incluso a los países conocidos como “Economía emergente” y de igual manera a los países desarrollados, con seguridad para los últimos la afectación podría ser en menor grado que a las deprimidas economías. Se sostiene que la estanflación que desacelerará la economía global traerá consigue una crisis financiera de grandes proporciones para los países emergentes y a los industrializados.

Los mercados emergentes verán un decrecimiento en su economía, en comparación al 2021 que fue de 6,6%, para el 2022 se prevé que caerá al 3,4% lo que se ubica muy por debajo de lo que estimó a inicio del año en curso. Para el caso de los países desarrollados se sostiene que con relación al 2021 que se ubicó en 5,1%, y para el 2022 aseguran los expertos que el crecimiento será de 2,6%. América Latina y el Caribe también experimentará una desaceleración de su crecimiento económica y se estima que bordeará el 2,5% y para 2023 se prevé un 1,9%.


Félix S. Pilay Toala