Consulta de Comercio Exterior: ¿Dónde están las cervezas?

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Con motivo de la reciente visita del presidente Boric a USA y su participación en la IX Cumbre de las Américas, hemos podido constatar que ha defendido la vigencia de los tratados suscritos por Chile, afirmado que: “La certeza jurídica y el respeto a los tratados, son principios que vamos a mantener”.

Sin embargo, dentro de los diversos frentes que generan incertidumbre en el ámbito interno de su Gobierno, se ha incubado una nueva y es la consulta en materia de comercio exterior.

Las máximas autoridades competentes en la materia han señalado que se requiere “redefinir” y “legitimar” la política de comercio exterior, para lo cual se llamará a una consulta a la sociedad civil y mundo empresarial, entre los meses de agosto a octubre de 2022. Aparentemente esta consulta se desarrollará por medios digitales y no sería vinculante.

Han pasado inadvertidos los verbos utilizados por el subsecretario de relaciones económicas internacionales Sr. José Miguel Ahumada de “redefinir” y “legitimar”, centrándose la autoridad en explicar la importancia de escuchar a los “stakeholders”, especialmente, a aquellos que no se han visto beneficiados por la política de apertura comercial; como si no supiéramos lo que la RAE entiende por ambos verbos.

Y precisamente esto es lo grave, que lo que se pretenda no sea escuchar a los sectores que se hayan visto perjudicados, sino que tirar por la borda el bienestar extendido de la población, ya que eso es lo que debería buscarse, si el subsecretario utilizó correctamente los verbos ya referidos.

Más grave que redefinir una política de cualquier tipo, que se enmarca dentro de los procesos normales de evaluación, lo riesgoso es tener que legitimar lo logrado, como si lo actuado por el Ejecutivo y ratificado por el Congreso Nacional, fuese una política errada que no se justifica mantener.

Qué pretenderá el gobierno con consultar a la ciudadanía, preguntarles si está de acuerdo con pagar un arancel extendido de un 3%, la facilidad del llenado del DUS o con poder participar en licitaciones de compras públicas como es el caso del TLC con Brasil u otros. En lo que respecta al empresariado, estas consultas ya se hicieron cada vez que se avanzó con un TLC, por lo que no se comprende al indicar la autoridad que se busca potenciar la democracia participativa, o qué se entiende por “Comercio para el Desarrollo” incluyente y equitativo de Chile.

Por suerte la ministro de RR.EE Sra. Antonia Urrejola y el ministro de Economía Sr. Nicolás Grau han bajado la dureza inicial manifestada por el subsecretario Ahumada y han reafirmado que no se busca cambiar los acuerdos firmados por Chile, esto es, no se pretende dejar sin efecto la adhesión de los tratados de libre comercio, lo que pareciera que en está en línea con lo recientemente expuesto por el presidente Boric en su participación en la Cumbre ya referida.

La verdad que una relectura de las frases del subsecretario no se entienden muy bien, y al parecer, tampoco lo comprende el ministro de Hacienda Sr. Mario Marcel, quien al ser consultado desconocía de la existencia de esta consulta; y tampoco lo comprenden los ex ministros de RR.EE y de Hacienda, quienes han manifestado su preocupación por el proceso consultivo.

Sabido es que restan por aprobar y modificar diversos tratados, entre ellos, el TPP-11, la modernización del acuerdo con la UE, el tratado con ASEAN (Asociación de Naciones del Sudeste Asiático) y el EFTA, por lo que sería aconsejable no aumentar la incertidumbre económica y política, y que el Gobierno mantenga un idéntico discurso en el plano interno como en las salidas al exterior; de tal suerte que no se equivoque en implementar, por motivos ideológicos, una política de Estado que tire por la borda lo actuado en Comercio Exterior los últimos 30 años.


MIGUEL BRUNAUD RAMOS

Profesor de Derecho Económico

Facultad de Derecho de la Universidad de Chile