Más mujeres en Ciencia: el imperativo de humanizar el quehacer investigativo

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En 2015 la Asamblea General de Naciones Unidas declaró el 11 de febrero como día internacional de las mujeres y niñas en la ciencia. Llegó la semana pasada un nuevo día de la mujer científica y somos nuevamente interpeladas con respecto a la situación de las mujeres en ciencia. No hablaré de los diagnósticos por todos sabidos, ni tampoco de los efectos que la pandemia generó para todas aquellas mujeres que estando en teletrabajo, tuvimos que conciliar como nunca tareas de cuidado familiar con la labor investigativa.

Según la radiografía de género en ciencia, tecnología, conocimiento e innovación de MinCyT realizada en 2020, la participación de mujeres en ciencia va disminuyendo de manera significativa a medida que aumenta el nivel educacional del personal científico en el país. Esta brecha se hace más notoria a nivel de doctorados donde el 31% del total son mujeres. En cuanto a liderar proyectos científicos se observa que sólo el 34% corresponde a mujeres responsables de proyectos en comparación con el 66% de hombres. En cuanto al liderazgo de mujeres en empresas de innovación, las mujeres representan sólo un 18% del total de gerentes generales.

Lo que me motiva a escribir hoy es la necesidad de actuar en congruencia y considerar que detrás de una mujer científica existe una madre, una hija, una mujer que en sus múltiples roles requiere ser reconocida en su multifuncionalidad. Esto significa que, en distintos espacios donde se realiza ciencia hoy en Chile (Universidades, Centros de Investigación, etc) es imperativo que comencemos a actuar en concordancia con las políticas y normativas de género que se han ido generando en los últimos años.

El apoyo de las instituciones para promover el acceso y permanencia de las mujeres haciendo ciencia, requiere de acciones afirmativas que se conviertan en buenas prácticas de inclusión y de equilibrio de género. En este sentido, el llamado a las mujeres científicas es a visibilizar sin culpa esta multifuncionalidad, a través del relato y de acciones que permitan conocer el entorno familiar en el que nos desenvolvemos.

Las mujeres en ciencia necesitamos que las instituciones que nos albergan, consideren dentro de su operación diaria que tenemos labores que se tienen que conciliar con la actividad laboral/científica. Por ejemplo, eliminar el factor sorpresa a la hora de llegar con nuestras hijas e hijos a reuniones o trabajos en terreno y darnos facilidades para que eso ocurra, considerar los horarios de término de las reuniones para no entorpecer actividades de cuidado, equilibrio de género en espacios científicos deliberativos, fomentar la creación de escuelas de liderezas que permitan que las mujeres en ciencia se empoderen de sus competencias y capacidades.

Este nuevo año se presenta como una oportunidad importante para hacer las cosas diferentes. En el contexto del regreso a la "presencialidad" donde muchas mujeres regresarán a sus laboratorios y/u oficinas para generar ciencia, el llamado es a humanizarlas y considerar que el mayor acceso de la mujer a la ciencia pasa inevitablemente por democratizar los espacios donde ellas requieren desplegarse en toda su multifuncionalidad.



Sandra Ríos Núñez, 

Directora de Investigación Ulagos