Nativos digitales y su impacto en servicios financieros

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Mauricio Torres

Es evidente que el mundo está cambiando y es el momento de un nuevo consumidor dominante, el nativo digital, el primero en su tipo que utilizará una nueva "moneda" para medir a las empresas: la confianza digital. Y sabemos que la confianza, ya sea digital, una vez rota, es difícil de reconstruir.

Se espera que los nativos digitales representen cerca del 42% de la población de Chile para 2025, según estadísticas de CEPAL[1]. Como consumidores, su demanda de gratificación instantánea y una experiencia digital constante sin fricciones sentará precedentes que las organizaciones no podrán pasar por alto.

Los servicios financieros son la primera industria que se probará ante los nativos digitales. La demanda de los clientes de transacciones nativas digitales está cruzando los servicios financieros con la tecnología. Desde “compre ahora, pague después”, asistentes virtuales de inversión hasta criptomonedas y blockchain, estas instituciones se están transformando inadvertidamente en centros tecnológicos. Ahora son repositorios de datos masivos, con todos los riesgos y responsabilidades que conlleva, porque gestionar cada vez más datos requiere de mayor protección y generar más confianza.

Para esto, los servicios financieros deben ser ágiles, resilientes y seguros aprovechando el poder de la nube. Determinar qué datos deben permanecer en las instalaciones y cuáles deben migrar a la nube -y por qué- es el primer desafío. No todos los datos se crean de la misma manera y, por lo tanto, no todos requieren un idéntico nivel de control y supervisión. Combinar la innovación en las instalaciones con un enfoque de nube híbrida permite obtener hasta 5 veces más valor que una nube pública.

El enfoque de un solo proveedor es costoso, restrictivo y complejo, y no puede satisfacer las demandas de un cliente nativo digital. De hecho, un estudio de IBM encontró que el 70% de las organizaciones de servicios financieros veían el bloqueo de proveedores como un obstáculo significativo para mejorar su desempeño comercial.

Si una organización opera con grilletes propietarios, en forma de silos y restricciones impuestas por los proveedores de tecnología, no puede prosperar. Para que una empresa sea ágil necesita una base interoperable y diversa. Este entorno se encuentra en la intersección entre las instalaciones y las nubes, donde la combinación de diferentes infraestructuras, tecnologías y aplicaciones le permita cumplir con sus objetivos competitivos de forma segura.

La diversidad también es el tejido que conecta la innovación, el cumplimiento normativo y la seguridad. Estos tres principios son la base para que las instituciones financieras conquisten a los nativos digitales. Satisfacer las demandas del consumidor del mañana requiere que las organizaciones adopten lo mejor de ambos mundos: en la nube y en las instalaciones. Ninguno de los dos puede ofrecer por sí solo la nueva moneda de la confianza digital.


Mauricio Torres, 

Gerente General IBM Chile