​Por qué los premios nobel en economía de este año cambian la investigación de la economía

|

Alfredo Barriga


David Card, Joshua Angrist y Guido Imbens fueron galardonados este año con el Premio Nobel de Economía, por ser pioneros en el uso de “experimentos naturales” para comprender los efectos causales de la política económica y otros fenómenos. Se trata del desarrollo de la metodología y su aplicación empírica para alcanzar conclusiones sobre el mundo real a partir de datos. Hasta comienzos de los años 90, el análisis de datos era el pariente pobre de la economía. Edward Learner, economista de la UCLA, había escrito en un paper de 1983 que “casi nadie toma en serio el análisis de datos”. Hoy, la parte del león de la investigación en economía es empírica, mediante el uso y análisis de datos.

El uso masivo de datos en la investigación de los fenómenos de la economía ya existía. Pero estaba enfocada esencialmente a la búsqueda de coeficientes de correlación que permitieran sostener una teoría, aclarando de inmediato que una correlación no es una causalidad. Card, Angrist e Imbens sostuvieron que sí se puede establecer causalidad mediante la analítica de datos. Algunos de los resultados de sus estudios fueron directamente contrarios a las teorías en curso, pero demostraron que sus postulados eran correctos mientras que los existentes eran eso: teorías.

Un ejemplo fue que un incremento en salario mínimo no genera desempleo. En un “paper” de 1994, Card y Alan Krueger compararon los efectos sobre el desempleo de un incremento del salario mínimo en Nueva Jersey con Filadelfia, que no había tenido incremento de salario mínimo. La teoría predecía que un incremento en salario mínimo llevaba a un incremento en el desempleo. Los datos de la realidad dijeron otra cosa. Esta metodología – usar datos y analítica para ver si se da una causalidad entre dos variables económicas – pasó a llamarse “experimentos naturales”. Lo eran en el sentido de que no son investigaciones guiadas, sino tomadas desde la realidad, comparando datos donde se dio una variable – por ejemplo, subida de sueldo mínimo – con datos de un entorno similar donde no se dio la misma variable, y respecto de un parámetro – la variación en el empleo. Al factor de testeo (en este caso, incremento en el sueldo mínimo) le denominaron “el instrumento”.

Las innovaciones desarrolladas por los ganadores de este año sin duda cambiaron el campo para bien, iluminando preguntas que alguna vez estuvieron envueltas en la oscuridad y forzando a los economistas a impulsar la teoría en direcciones que describen mejor la experiencia del mundo real, una causa, de hecho, de celebración. Y resalta el valor que crecientemente están teniendo los datos y la analítica avanzada en todos los campos.


Alfredo Barriga

Profesor UDP

Autor de “Futuro Presente: cómo la nueva revolución digital afectará mi vida”