​B. Central: la TPM debería incrementarse entre 50 y 75 puntos base por varias RPM

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Banco Central 3

La decisión de elevar en 75 puntos base hasta 1,50% la tasa de interés en la última Reunión de Política Monetaria (RPM), celebrada el pasado 31 de agosto, fue unánime entre los consejeros del Banco Central.

De acuerdo a la minuta de tal Reunión, el Consejo estuvo de acuerdo en que, a medida que lo peor de la pandemia iba quedando atrás, también era razonable que las medidas desplegadas para enfrentar esta difícil situación se fuesen retirando. Sin duda, estas acciones habían colaborado decididamente a que las consecuencias económicas de la pandemia no fueran mayores, pero también era evidente que su permanencia más allá de lo necesario estaba generando problemas y desequilibrios macroeconómicos que debían ser evitados.

La interrogante principal era a qué velocidad debían irse retirando estos estímulos. El Consejo concordó en que, hasta la Reunión pasada, el conjunto de antecedentes era coherente con una reducción gradual y parcial del impulso monetario, que consideraba mantener la Tasa de Política Monetaria (TPM) por debajo de su nivel neutral por un tiempo prolongado. Sin embargo, la información conocida desde entonces había provocado un cambio en esta evaluación. En particular, un escenario donde las presiones inflacionarias eran mayores dado el extraordinario dinamismo del consumo —derivado tanto del mayor impacto que medidas de estímulo estaban teniendo en él como de la ampliación de dichas medidas— y la depreciación idiosincrática del peso, y donde además los escenarios de sensibilidad asociados a mayores presiones sobre los precios tenían una probabilidad algo mayor de ocurrir.

Consecuente con esta evaluación, y dado que se partía de un valor extraordinariamente bajo para la TPM, el Consejo estuvo de acuerdo en que era necesario implementar un rápido ajuste del impulso monetario que la llevara a niveles en torno a su valor neutral hacia mediados del primer semestre del 2022. Considerando la frecuencia de las RPM bajo las normas vigentes desde el 2018, esto se traducía en que la TPM debería incrementarse entre 50 y 75 puntos base (pb) por varias Reuniones, lo que las convertía en las opciones plausibles para esta ocasión.

Varios Consejeros concordaron en que la opción de subir 50pb tenía la ventaja de ser la que esperaba el consenso del mercado y, por tanto, no sorprendería. Se añadió que sorprender con un alza mayor que la esperada podía tener un valor por su impacto en las expectativas de inflación, pero también podía tener un costo por la respuesta menos favorable de otros actores. En particular, un Consejero recordó que en los últimos dos años la economía había sido fuertemente afectada por sorpresas de diversa índole, las que habían estresado la capacidad de adaptación de los agentes económicos. Asimismo, el clima político legislativo se había crispado fuertemente. En estas circunstancias, agregó este Consejero, el costo de una decisión no esperada por parte del Banco Central podía ser contraproducente para los objetivos que se perseguían. Varios Consejeros señalaron que, si bien la decisión de aumentar 75pb podía sorprender al mercado, era totalmente coherente con un escenario donde la inflación y el crecimiento proyectado también eran mayores que lo que el promedio de los analistas suponía. Además, dicha opción tenía la ventaja de apoyar una comunicación más efectiva respecto de una trayectoria de tasa que era claramente superior a la que el mercado consideraba en ese momento