¿Futuro esplendor o más decepción?

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Luis Riveros

Chile se encuentra remecido por acontecimientos que abren gran incertidumbre hacia el futuro, y que ponen en riesgo lo que se ha logrado avanzar en materia económica y social con mucho sacrificio. Lo que aparenta ser una derrota de nuestras tradiciones, historia e institucionalidad republicana, se ve ahora profundizada por la negativa evolución de variables económicas que acentuarán los problemas en perjuicio de los sectores más vulnerables. Tres noticias han tenido lugar en estos días, las cuales han pasado un tanto desapercibidas en medio del verdadero vendaval de declaraciones, apariciones de figuras públicas y elevadas promesas de un futuro brillante y mejor. Pero la verdad es que eso contrasta con lo que ocurre en el sector real de una economía que está poniendo en juego sus debilidades más relevantes.

La primera noticia negativa es que, a pesar del crecimiento del PIB que se ha experimentado como recuperación de la caída del año 2020, el empleo sigue retrocediendo. En efecto, los números del IMACEC son muy estimulantes y relevan una gran capacidad de recuperación productiva de la economía chilena. Pero el desempleo sigue siendo una gran amenaza subrayada por el retroceso que las cifras marcan en materia de ocupación. Mucho de este problema se oculta tras la existencia de ayudas estatales emanadas de decisiones vinculadas a la incidencia del COVD 19. Son muchos los empresarios que acusan la existencia de baja disponibilidad de mano de obra lo que trae, como consecuencia, una estrategia de sustitución o de uso más intensivo del empleo existente. Ello redunda en menos ocupaciones, lo cual se hará crítico el año 2022 cuando el crecimiento sea efectivamente mucho menor que el que se ha observado este año, estimándose en sólo poco más de 3 porciento. A esto colaborarán malos indicadores en materia de inversión, producto del ambiente de inestabilidad que se percibe en el país, y que desalienta las opciones que envuelven riesgo sobre los retornos esperados. De esto no se exceptúa la amenaza formulada sobre los fondos previsionales que proveen parte importante de las opciones de liquidez para los proyectos futuros.

Una segunda noticia negativa es el aumento observado en los niveles de pobreza. Por primera vez, en muchos años, se observa un deterioro en este indicador que se mantenía en torno al 9 por ciento de la población y ahora se empina por sobre el 10 por ciento. No hay que olvidar que la pobreza estuvo cerca de 40 por ciento en los inicios de los 90, y que constituyó un esfuerzo ejemplar durante los gobiernos democráticos el poder llevarla a los niveles observados en los últimos años. El observado aumento de la pobreza, que se asocia a muchos factores de política económica y de mercado laboral, además de la incidencia del COVD19, es una pésima noticia que parece haber llegado para quedarse y seguir una evolución de crecimiento en la misma medida en que la actividad económica se desacelere. Es notable que la pobreza haya aumentado a pesar de los indicadores sobre la recuperación económica global ocurrida en Chile.

Una tercera mala noticia se refiere a la deuda externa. Se ha indicado que la deuda externa actual de Chile equivale a que cada uno de sus habitantes adeude aproximadamente 5.000 dólares. Es decir, poco más de unos 3.5 millones de pesos cada uno. Esto implica que un hogar promedio de 5 personas, mantiene una deuda de unos 18 millones de pesos. Parece sorprendente, pero naturalmente esta es una carga que se está heredando a las generaciones futuras y que, para ellos, se convertirá en más impuestos y más restricciones posibles sobre la inversión. Un Senador aseguró que “los Estados no quiebran”, una afirmación temeraria porque los Estados son aislados y no pueden ejercer muchas de las acciones que podrían llevar a cabo en pro de su mayor bienestar. Hay países en Latinoamérica que, debido a su alta e insostenible deuda, están prácticamente segregados del mundo financiero internacional, coartando sus posibilidades de lograr consolidar sus proyectos de inversión y comercio. Los intereses de la deuda ya están significando más de lo que el país ha dedicado a financiar la gratuidad de la educación superior.

La situación social adquiere mayor gravedad cuando se toma en cuenta los diversos anuncios que se están haciendo sobre la eventual solución a todo tipo de problemática. Eso causará gran desilusión y profundizará un sentimiento de desesperanza que podría perjudicar en forma permanente el progreso del país.


Prof. Luis A. Riveros