La república de Macondo

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Gabriela Clivio“Macondo” es sinónimo de García Márquez y de realismo mágico. Es el lugar ficticio, donde transcurre su novela titulada “100 años de soledad” y la vida de los personajes que la pueblan. Mi sensación es que, como consecuencia de algunas iniciativas que se están impulsando últimamente por parte de algunos parlamentarios, nos estamos pareciendo a Macondo. Es claro que, dados los beneficios de los que disfrutan en sus posiciones algunos de los parlamentarios, lamentablemente elaboran, o aprueban, propuestas con el objetivo de perpetuarse en sus cargos.

Veamos un par de ejemplos de los últimos tiempos. Primero, fue la preocupación por las bajas pensiones y las condiciones de los pensionados, atacando directamente a las AFPs como la fuente de todos los males. Sin embargo, pese a este discurso, lo que se hizo para apalear los problemas económicos que trajo la crisis sanitaria fue entonces aprobar un retiro del 10% del monto acumulado en la cuenta de capitalización individual de cada persona, dejando de lado la discusión de fondo. Lamentablemente, esta iniciativa -tramitada de manera urgente- ya ha dejado a cerca de 1.700.000 personas sin ahorro alguno, mientras que la reforma previsional sigue sin avanzar y la búsqueda de cómo mejorar las pensiones- ligada a la reducción de la informalidad, una mayor contribución o cotización y una mejora de los sueldos- no se ha tocado. Pese a ello, ahora avanza la propuesta de un segundo retiro del 10%, donde se regala al 10% de mayor ingreso, vía no pago de impuestos, una cifra similar a lo que podría retirar el 20% más pobre.

Otro ejemplo es cómo mientras se busca mayor cohesión social, planteamos un impuesto a los “súper ricos” dejando de lado no solo el “factor armonía”, sino pensado que vamos a sacar al país adelante enfrentándonos unos a otros. Por lo demás, se impulsa un tributo que ha demostrado ser ineficiente como mecanismo de recaudación y muy caro a la hora de fiscalizar. Otra muestra del realismo mágico, donde el decir y hacer parecen transitar por dos carriles distintos.

A ello se le suma que queremos recaudar más impuestos territoriales subiendo el valor del avalúo fiscal para las contribuciones, pero resulta que nos enteramos que varios parlamentarios no pagan sus contribuciones por años.

Dada la experiencia reciente, me parece necesario comenzar a trabajar centrados en las discusiones de fondo que aseguren cambios y no soluciones parche, con miras solo al corto plazo, sino incorporando también al largo plazo y, donde las palabras y la acción sean coherentes. Así se podrá avanzar en base a la realidad y no a realismos mágicos, asegurando el retorno la senda del crecimiento y mejorando a la vez la distribución.



Gabriela Clivio, 

Economista, Founding member CFA Society Chile