U. de Chile da luz verde a ensayos clínicos de la vacuna de Oxford y AstraZeneca

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A la espera de la autorización final que entregue el Instituto de Salud Pública (ISP), el Comité de Ética de la Facultad de Medicina del plantel público aprobó esta tarde el ensayo, en fase 3, para iniciar en los próximos días el enrolamiento de voluntarios. El prototipo de la U. de Oxford y AstraZeneca, que será probado en 4 centros del país, se suma a otra iniciativa que lidera la U. de Chile, junto a la farmacéutica Janssen, la que inicia este viernes la inoculación.

El ensayo pretende enrolar a más de tres voluntarios, sin límite edad para iniciar así las pruebas con el objetivo de conseguir una vacuna contra el coronavirus. Se espera que en un plazo de tres semanas, se inicie el reclutamiento para el prototipo que desarrolla la Universidad de Oxford y AstraZeneca, liderado en nuestro país, por la Universidad de Chile.

AZD1222, así se llama la tercera vacuna que ya fue aprobada por el Comité de Ética de la Facultad de Medicina del plantel público, uno de los 3 estudios en donde se encuentra participando activamente, y que está lista para ser probada para las pruebas en Fase 3.

María Elena Santolaya, académica de la Facultad de Medicina de la U. de Chile, y quien lidera el estudio, señala que en las próximas tres semanas ya debieran comenzar a reclutar voluntarios e iniciar el proceso de importación de las dosis. “Este estudio pretende enrolar a tres mil personas mayores de 18 años, pero sin límite de edad superior, pudiendo incorporar a adultos mayores. Además, también podrán participar personas que tengan alguna enfermedad crónica como hipertensión, diabetes, sobrepeso e incluso asma siempre que esté bajo control”, dice la infectóloga.

“Partiremos ofreciendo la posibilidad de participar voluntariamente en esta vacunación a personal de salud, pero no restringiéndolo sólo a ellos, porque también se considera población de riesgo a las personas que trabajen en puestos esenciales, e incluso cualquier usuario del transporte público que se mueva por la ciudad de Santiago”, sostiene.

Solamente no podrán ser incluidos quienes hayan contraído el Covid-19 y tengan la confirmación diagnóstica por PCR positivo; de esta forma, entre los enrolados podría haber “personas que hayan tenido la infección pero que fueron asintomáticos”, aclara.

El rector de la U. de Chile, Ennio Vivaldi, agradeció “el trabajo incansable de nuestros investigadores por sacar adelante una de las posibles soluciones más esperadas por Chile y el mundo, y que hoy avanza más concretamente al iniciarse uno de los dos ensayos clínicos que la Universidad de Chile lidera en el país”.

El rector junto a recalcar que el país necesita volver a producir sus propias vacunas, aseguro que “esperamos que este logro sea prueba suficiente para que las autoridades confíen en nuestra ciencia y le entreguen el impulso que requiere”.

Los cuatro centros que serán parte de este estudio, que se iniciará en los próximos días, son: el Campus Norte de la Facultad de Medicina de la U. de Chile, la Clínica Las Condes, un centro en Quillota y el Hospital Luis Calvo Mackenna.

Según explica la doctora María Elena Santolaya el desarrollo de esta vacuna se diferencia con los otros dos proyectos que actualmente están en desarrollo en el país, en el número de personas que la recibirán. Lo habitual, es que en este tipo de ensayos la mitad de los voluntarios reciban la vacuna y la otra mitad, placebo. En esta oportunidad, dos tercios de los voluntarios recibirán dosis de vacunas y solo un tercio el placebo. “Esto es muy bueno, porque más personas pueden acceder a la vacuna”.

Sobre el estudio, la académica de la Facultad de Medicina de la U. de Chile, agrega que “se está probando en 30 mil personas en el mundo. Es un estudio muy bien diseñado. Para mí es un orgullo participar, dirigir y proteger a un porcentaje de la población. De no mediar una buena vacuna, no tenemos otra forma de lidiar con este virus”.

La vacunación se efectuará en dos dosis, separadas por un mes, y previo a cada una de ellas se obtendrán muestras de sangre, para determinar el nivel basal de anticuerpos antes de empezar y, posteriormente, para ver la respuesta inmune producida por la primera dosis y luego por la segunda, además de otras muestras de sangre que se tomarán durante los dos años que dure el seguimiento.