Pdte. de BordeRío: Aplicar los mismos instrumentos a sectores que están sufriendo tan diferentemente los efectos de la pandemia es injusto e incorrecto

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Mario astorga

El golpe asestado por la emergencia sanitaria del coronavirus sobre actividad económica chilena no se ha hecho esperar. Las restricciones de movilidad vigentes desde marzo último han diezmado con particular fuerza a los restaurantes del país. Mario Astorga, presidente de BordeRío, expuso el pasado miércoles ante la Comisión de Economía del Senado, sesión realizada para analizar la situación que afecta a los sectores turístico y gastronómico, y conocer los fundamentos de las reasignaciones presupuestarias de que han sido objeto.

En una columna conjunta titulada "Apoyo o Muerte", publicada en DiarioEstrategia.cl el 19 de agosto pasado,  Astorga y su coautor Henry Cullell, gerente de Le Fournil, consignaban que “nuestro sector produce un 1,9% del PIB, emplea directamente a 406.214 personas de las cuales depende en total más de un millón de chilenos, genera indirectamente 934.292 puestos de trabajo, factura 236 millones de UF al año y agrupa a 73.608 empresas de las cuales el 78% son PyME que requieren medidas urgentes para no DESAPARECER.”

En entrevista con nuestro medio, el ejecutivo se refirió a los alcances de su presentación en el Parlamento.


- Usted advierte que su sector ha sido uno de los dos más afectados por esta pandemia, considerando, además, el freno que había generado el estallido social de octubre último, ¿Cuál es la situación actual del rubro?

- Para muchos restaurantes han sido 9 meses sin ingresos y con gastos mensuales de leyes sociales, arriendos, pagos de servicios básicos y Gastos Comunes. Piense en una familia que durante 9 meses no recibe ingresos ¿De qué vive? Debieran despedir, pero no pueden pagar las indemnizaciones. En todo caso despedir es lo último que hace un restaurant ya que su principal activo son sus trabajadores. Un restaurant toma al menos dos-tres años en consolidar sus equipos humanos.

Nuestros problemas se concentran en dos: a) la falta de liquidez, sin ingresos no hay fondos para pagar los compromisos y a los proveedores, y b) rentabilidad. Los dueños de restaurant, sobre todo los más pequeños, han perdido casi todo, se han endeudado con familiares y amigos, lo único que les queda son las ganas de seguir atendiendo a sus clientes y darle empleo a sus trabajadores. Necesitan una solución urgente. El aforo del 25% no le sirve a la gran mayoría de los restaurantes porque no tienen terrazas a la calle, o por problemas climáticos, o lo que es peor, porque un restaurante que tiene costos fijos para atender a 100, si solo atiende a 25 pierde plata. La excepción son aquellas comunas donde los alcaldes han permitido el uso de espacios públicos. Bravo por ellos.


- Usted señala que la política de apoyo seguida por el Estado ha sido “horizontal” y a través de “instrumentos comunes para todos”, ¿A qué se refiere? 

- Chile tiene una tradición de políticas horizontales o multisectoriales. Es decir, instrumentos de apoyo comunes para todos los sectores empresariales. La explicación que se ha dado durante 40 años es que en la medida que el Estado utilice instrumentos diferenciados por sector interviene en la asignación de recursos que debiera hacer el mercado, ya que los inversionistas privilegiarán los sectores con más beneficios estatales y no aquellos donde tienen mayores competencias. Este criterio, que puede ser correcto para periodos de normalidad pierde todo valor y se hace incorrecto e injusto en períodos de crisis como el que estamos viviendo.

Está absolutamente demostrado que algunos sectores están sufriendo con mucho más rigor los efectos de la pandemia, otros han sufrido poco, incluso algunos se han visto favorecidos. El sector de restaurantes es de los más negativamente afectados, especialmente si se considera que los problemas partieron con el estallido social de octubre: cientos de restaurantes quemados y decenas de miles que tuvieron que cerrar por el toque de queda en el horario de las mayores ventas. ¿Por qué a pesar de esto el Estado gastó la mayor parte de los recursos en los créditos COVID y la LPE que son para todos los sectores por parejo y solo ha invertido migajas en medidas hacia los sectores más afectados?

La mayoría de los países desarrollados han sido más flexibles, menos ortodoxos y han creado medidas específicas para los restaurantes. Pero Chile quiere seguir siendo el país más dogmático.

Aplicar principalmente los mismos instrumentos a sectores que están sufriendo tan diferentemente los efectos de la pandemia, no sólo es injusto, sino que incorrecto. El resultado es que, con recursos del Estado, de todos nosotros, se está dando proporcionalmente más apoyo a los sectores menos perjudicados, con lo cual se está INTERVINIENDO en la asignación de recursos del mercado.


-¿Debe el Estado repensar la validez de la horizontalidad de las principales medidas?.

-Es absolutamente necesario que lo haga, si no lo hace los inversionistas privilegiarán invertir en los sectores menos afectados, ya que reciben los mismos beneficios que los más afectados. Por otra parte, la pandemia afecta distinto a las regiones más turísticas que a las regiones más industriales, a las zonas más urbanas que a las zonas rurales. Las políticas públicas no solo se deben adecuar a los sectores productivos, sino a las características de cada región y a veces provincia. Por ejempo, no se puede desde un escritorio definir medidas comunes para todos los restaurantes, deben adecuarse a la realidad de cada sector y cada región. Una vez más la enorme centralización del país nos está jugando en contra. Urge la autonomía de las regiones en materias como estas.


- ¿Qué medidas se debieran implementar para evitar la muerte de los restaurantes?

-Rebajar el IVA un 50% durante un periodo de 12 a 18 meses. Copiar la medida que ya han aplicado Alemania, Francia, Inglaterra, Bélgica, China, Colombia e Irlanda entre otros. En esos países se han dado cuenta que el principal problema de los restaurantes, además de su falta de liquidez, es la falta de un horizonte claro. Por razones obvias las medidas de aforo para los restaurantes son más altas y regresarán a la normalidad más tarde que otros sectores productivos. Hoy en la etapa de Transición hay sectores económicos trabajando normalmente, sin embargo, los restaurantes recién alcanzaremos un 75 % de aforo en la etapa 5 y puede haber rebrotes, y la obligación de volver a tasas menores de aforo. Algunos restaurantes pueden conseguir recursos de familiares, amigos, o de la banca. Pero esos créditos hay que comenzar a pagarlos con aforos limitados y posiblemente con rebrotes. La rebaja del IVA ofrece un financiamiento flexible.

No sé por qué es tan difícil entender para el gobierno. Los restaurantes muertos no pagan IVA y hay miles de restaurantes muriendo, que están siendo reemplazados por restaurantes informales que no pagan IVA, y cuyos trabajadores son informales. El gobierno y los parlamentarios deben recordar que más de 60.000 restaurantes son microempresas que estaban pagando IVA y tenían contratos de trabajo, pero que si no son apoyadas pasarán a la informalidad; el Estado perderá el IVA y los trabajadores su previsión, servicios que deberán ser asumidos por el Estado. Reducirle el 50% del IVA a los restaurantes es una tremenda ganancia para el Estado. Esa medida les da un horizonte a los empresarios gastronómicos y les permite afrontar las inversiones necesarias para el retorno a actividades.

Una segunda medida es el acceso efectivo al crédito COVID. Cuando este se anunció se dijo que podía ser de hasta 3 meses de ventas, sin embargo los bancos que accedieron a los fondos del Estado pusieron sus propias reglas. Muchos restaurantes recibieron créditos por apenas la mitad de un mes de ventas, en algunos casos les pidieron garantías adicionales por sobre el 20% que era el riesgo del banco. El crédito COVID no fluyó a los restaurantes. Una manera de evitar la muerte de miles de restaurantes es asegurándoles que los tres meses de venta que prometía el crédito COVID lleguen a los restaurantes que no tenían morosidad antes del Estallido Social. Hay que recordar que los problemas para la mayoría de los restaurantes comenzaron en octubre 2019.