SI + AFP

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Javier Fuenzalida A


Los políticos siguen mostrando ignorancia en materia previsional. Los predicadores de NO+AFP, sin información correcta, alegan que se perdió la plata, que las administradoras se la llevaban con las comisiones cobradas, que las rentabilidades eran mentiras, que las pensiones eran miserables.

La izquierda los siguió con una fe religiosa e inventaron el derecho a retirar hasta el 10 % de los fondos, tal vez pensando que sería el detonante de un fraude mayúsculo que justificaría la estatización, restaurando así el sistema de reparto con sus viciosas prácticas como la historia lo demuestra.

Esta semana comenzaron las solicitudes de retiro. Hasta este miércoles, 7 millones de personas, el 70 % afiliados, habían llenado su solicitud de retiro del 10 %. La Superintendencia de AFP calcula que se retirarían del orden de US $ 15 mil millones y que en el total podría alcanzar a unos US $ 18.000 millones de los US $ 213 mil millones que suman los fondos previsionales.

Contrariamente a las afirmaciones maliciosas de los no+afp, la plata siempre estuvo ahí como se han podido constatar los escépticos. Es más, el 86 % de sus titulares no tienen dudas en cuanto son los dueños de esos ahorros y que si se eleva la tasa de cotización al 16 % debe abonarse a sus cuentas y no darles otro destino, por loable pudiera ser la intención de los políticos de repartir lo ajeno.

Además, la rentabilidad anual del ahorro previsional de enero a junio va desde el 2.98 % en el fondo A, el más riesgoso a 5,96 % del fondo E sin riesgos, siendo el promedio del sistema durante los últimos 20 años de 5.77 % anual. Todo un récord.

Para formarse una opinión sobre la gestión de las AFP, la rentabilidad de los fondos estatales como el FEES (fondo de estabilidad económica y social) muestra a la fecha de una rentabilidad de 0.85 % y del FRP (fondo de reserva de pensiones) una rentabilidad negativa de 1.92 %. Ambos son administrados por un comité burocrático sin ninguna responsabilidad personal por los resultados. Al menos las AFP comprometen un encaje para compensar a los ahorrantes cuando acusan una rentabilidad en un rango inferior al del sistema.

Ambos, las AFP y del estado, deben pagar comisiones a las instituciones financiera para colocar estos fondos. De ahí que se les cargue una comisión a los titulares de las cuentas individuales, incluyendo la propia remuneración de la AFP por administrar las cuentas e seleccionar la inversión de los fondos. Así funciona el mercado tanto para los privados como para el estado. ¿Lo haría gratis el BancoEstado? El “ente” estatal monopólico que desea la oposición será un pésimo negocio para los cotizantes, pero como de costumbre, bueno para la burocracia política. El ente estatal no será gratis porque los costos de gestión son inevitables. Si cree que el estado los cubrirá se está auto engañando porque para ello y otros gastos públicos están los impuestos que pagamos.

Los estudios, la comisión Bravo y otras, han podido constatar que el desajuste del sistema se produjo a consecuencia del efecto demográfico causado por el aumento de 10 años en la esperanza de vida. Inicialmente, cuando la edad para jubilar eran los 65 años y la esperanza de vida 70 años, el fondo acumulado, capitalizado conservadoramente a una tasa de 4 % anual, podía generar una pensión del orden del 80 % de las últimas remuneraciones (tasa de reemplazo). Hasta el presente nadie dijo nada, ni el estado, ni las AFP ni los cotizantes, hasta que los estudios recalcularon las pensiones con una esperanza de vida no de cinco sino de 10 años más. Obviamente, la tasa de reemplazo ya no es del 80 % sino mucho menor entre el 45 y 55 %. De ahí la alarma y reclamos de los cotizantes que, sin mayor explicación del estado, creyeron ser víctimas de un robo mayúsculo.

El Excel nos dice que para obtener una tasa de reemplazo como la original de 80 %, manteniendo la edad de 65 años para pensionarse, con una tasa de capitalización del 4% y generar una pensión durante 10 años, la tasa de cotización debiera ser de 13 %. Si la edad de jubilación se aumenta a los 70 años y no antes, la tasa de cotización puede ser menor, incluyendo la reposición del 10 % ahora retirado.

Lo anterior es válido para quienes hayan enterado ininterrumpidamente, sus cotizaciones. No todos lo han hecho. De acuerdo con la Superintendencia de AFP, hay 6 millones que lo han cumplido y 5 millones tienen lagunas, sea porque estuvieron desempleados, o porque se retiraron de la fuerza laboral y después reingresaron, por maternidad y cuidado de los menores, por tratamientos médicos u otras razones. Lo que es preocupante, son los 2.2 millones de trabajadores independientes de los que solo 1 millón cotizan. Los restantes 1.2 millones con seguridad son los fans de NO+AFP con la esperanza de obtener gratuitamente una pensión futura a costas de los más previsores.

De ahí que las reformas necesarias no resuelven las imperfecciones actuales estatizando el sistema, sino que perfeccionándolo. Los análisis muestran que está suficientemente clara la preferencia mayoritaria de los actuales cotizantes de mantener sus ahorros en cuentas individuales lejos de las garras del estado.

De esta forma, la reforma al DL 3.500 debe contemplar:

  • Extender de la edad de jubilación para todos a los 70 años y fijar la tasa de cotización en 13 % destinándola en su totalidad a las cuentas individuales.
  • Destinar el encaje estimado en exceso a abonar periódicamente las cuentas individuales
  • El financiamiento de subsidios, pensiones asistenciales y tras prestaciones de carácter previsional deben financiarse con los recursos tributarios ordinarios del estado.
  • Calificar legalmente fraudulenta la práctica de algunos empleadores de declarar sin pago las cotizaciones de sus trabajadores.
  • Incluir en la prima del seguro de cesantía una cobertura para las lagunas. Un tercio de los cotizantes con lagunas tienen una discontinuidad de 1 a 12 meses. Otro tercio de 13 a 60 meses. Reconociendo que hay casos difíciles de cubrir como las largas lagunas debido a que se había retirado del mercado laboral para volver más tarde, o el caso de mujeres que tienen que cuidar de sus hijos en hogares monoparentales, personas que han debido someterse a largos tratamientos de salud y otros que habrá que definir si son susceptibles de cubrir con seguros o requerirán complementariamente un subsidio del estado.
  • Los trabajadores independientes que emiten boletas por honorarios deberán incluir la retención correspondiente a la cotización previsional, al igual como se efectúa con el impuesto de renta. El pagador deberá ingresarlo a la TGR mensualmente, la que a su vez la transferirá a la correspondiente AFP.
  • Algunos independientes como taxistas, uber, deliveries, transportistas, cotizarán de acuerdo con el servicio prestado y registrado en un dispositivo electrónico conectado al SII, proporcionado por la autoridad y debidamente sellado. El pago correspondiente se efectuará mensualmente en forma directa o mediante transferencia electrónica.
  • Poner en la fila a lo “free riders”, independientes que no cotizan y quieren obtener una pensión cuando cumplan 65 años. El ejercicio laboral de oficios deberá requerir una patente emitida por el SII cuyo valor anual será una proporción de los ingresos declarados y comprobados.
  • No hay nada a prueba de balas. Siempre quedará algunos que trabajen sin credenciales ni patentes, pero si salen a gritar No+AFP, pero harán el loco porque serán una minoría.


    Javier Fuenzalida A.

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