​Naturaleza y modelos mentales

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GonzaloJimenez

Las vacaciones nos permiten el privilegio de un mayor contacto con la naturaleza. Esa distancia con la rutina de la ciudad y una conexión sin prisa, pueden ser una gran inspiración para traer nuevos insumos que nos renueven, vitalicen y que nos permitan actualizar nuestros modelos mentales.

Tradicionalmente hemos entendido a los modelos mentales como un “filtro” compuesto por paradigmas y creencias que nos ayuda a interpretar los diferentes sucesos en la vida. Sin embargo, como bien dicen Philippe Silberzahn y Béatrice Rousset en su libro Stratégie Modèle Mental, los modelos mentales son también una estrategia.

La primera lección que nos regala la naturaleza con solo detenernos a observar es que todo está en cambio: el rio fluye, las nubes se mueven, el sol nos regala distintas intensidades de luz y calor dependiendo la hora. Mirar ese dinamismo nos da flexibilidad para visualizar a las organizaciones como parte de transformaciones constantes. En ese fluir, nuestros modelos mentales se deben renovar para lograr mantener una representación constante y efectiva de las realidades.

Si seguimos mirando con atención, veremos que todo está maravillosamente interrelacionado. El zorzal busca comida debajo de la sombra del peumo, las abejas parecen bailar entre la lavanda y el viento sopla suavemente. La segunda gran lección de la naturaleza es que la vida es armónica y que nuestra empresa puede serlo al constituir un aporte honesto a ese todo al que pertenecemos. Esa construcción es una apuesta y requiere trabajo a conciencia para estar atentos no solo a lo que hacemos, sino cómo lo hacemos y para qué lo realizamos.

La tercera lección (o mensaje) lo traen los árboles: arrayanes, boldos, litres, robles, araucarias, dependiendo la zona del país en que te encuentres. Los bosques arman una compleja trama de lazos, apoyo y cuidados que los hace constituirse como comunidad. Por mucho tiempo solo vimos su imprescindible aporte de oxígeno, hoy gracias a la verificación de la ciencia sabemos que los árboles son muchísimo más que eso. Igual que en una empresa, los árboles más viejos son los abuelos sabios y los renovales van marcando nuevos senderos, solo juntos conforman el bosque y con un denominador común todas las diferencias son un aporte.

Nuestra biología, cultura, historia personal y el lenguaje son los elementos que constituyen los modelos mentales. De ahí que resulta esencial poner atención a reconocerlos como tales y desde ahí cuestionarlos para verificar si es que nos son útiles para los tiempos desafiantes que estamos viviendo. Nuestros modelos mentales individuales y colectivos pueden ser la razón por la cual las organizaciones se estancan, pero también la solución gracias a la cual pueden comenzar a avanzar nuevamente. Atrevámonos a abrir las ventanas, la vida del jardín tiene mucho por enseñarnos.


Gonzalo Jiménez Seminario

CEO Proteus Management & Governance,

Profesor de ingeniería UC