​Las marchas no son pacíficas

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Enrique Goldfarb (columnista)Detrás de todo este, así llamado estallido social, está una guerrilla organizada, financiada, dirigida y planificada por Venezuela y Cuba- según lo confirmara dos días antes de la revuelta en Chile y con referencia a Ecuador, la secretaría de la OEA- con conexiones nacionales que a esta altura es ocioso identificar.

Esa guerrilla bolivariana es antidemocrática, ya que impone condiciones de fuerza y vandalismo, quebrantando la ley, para obviar el congreso, donde hemos elegido a quienes nos representan y donde se debe deliberar. Y por añadidura utiliza la violencia y el daño material y mental para lograr los objetivos del marxismo leninismo detrás de ellas. También es contraria al interés nacional, y es producto de dos gobiernos dictatoriales y militares, donde el primero ha generado una de las más grandes migraciones en tiempos de paz que se tenga conocimiento, y si el segundo no lo ha hecho, es porque no los dejan salir.

El modus operandi es exacerbar los odios y resentimientos de la gente, incitándolos a protestar, con la máscara de manifestaciones pacíficas, pero que constituyen los escudos humanos para destruir y sembrar el terror. Si ud. ha participado en estas manifestaciones “pacíficas”, ha sido un ayudista para construirse y construirle a la gente un futuro miserable. Le han hecho ver que con eso se van a solucionar sus problemas, pero ¿ha pensado que no hay riqueza en el mundo que pueda construir, de la noche a la mañana, ni en 100 años, mejores sueldos mejor salud, mejores pensiones mejores casas, eliminación de las deudas, para todos los 17 millones de chilenos, sin que de por medio haya mucho tiempo, un duro trabajo, creatividad, productividad y respeto a la propiedad privad y estímulo al emprendimiento y la innovación? Y menos con sistemas comunistas que lo poco que juntan lo consiguen en alianza con el narcotráfico. Los comunistas chilenos y sus aliados en la asonada que estamos sufriendo, repiten los pasos de Salvador Allende, 50 años atrás, que destruyó la empresa privada para darse una farra que no duró más de un año.

La estrategia de los cerebros de todo esto es multiplicar por 1000 las expectativas que creó Piñera. No les importa no cumplirlas, porque sus planes son crear una dictadura, donde lo primero que aplastarán son justamente las protestas. En Cuba, país que vive miserablemente desde que llegó Fidel Castro 60 años atrás, la dictadura comunista más larga en la historia después de la Unión Soviética, los opositores o descontentos, son encarcelados o fusilados.

El camino de la guerrilla, es decir de las organizaciones políticas detrás, es disfrazar todo esto de demandas sociales posibles, con el dedo puesto en el gatillo de la violencia, los destrozos, los saqueos y el terror, para así sortear los obstáculos para tomarse el poder total. Ud. No los va a escuchar decir “pretendemos una dictadura castro chavista” sino “estamos apoyando las justas demandas de la gente”, siempre escudándose en las demandas sociales, es decir ud., si ud.es uno de los marchantes e ilusos que les creen

Para ser claros, si ud. es un marchante un protestador sin piedras, es, lo quiera o no, un miembro del ejército bolivariano, en su flanco de camuflaje, y al lado de los que tiran piedras y saquean e incendian, que son el brazo armado de la guerrilla, con muchos chilenos reclutados y pagados por el castrochavismo.

Ahora mismo se puede reformar la constitución, ya que ésta permite cambios a través del congreso. Pero como no tienen las mayorías que necesitan para los cambios de fondo que buscan, que es ponerle fin al estado de derecho y a la propiedad privada y legitimar la dictadura para contener las protestas que con seguridad sobrevendrán, quieren una Asamblea o Convención Constituyente, que se salte el congreso y apele directamente a los ciudadanos. Y son los cerebros detrás de la guerrilla bolivariana, expertos en la mentira y el engaño, los que dominarán las asambleas para elegir delegados que sigan fielmente los dictados castro- chavistas. Aquí están, otra vez, disfrazando de demandas sociales una siniestra maniobra política marxista leninista.

Para finalizar, ud., haya o no participado en las marchas, ya está peor que hace un mes. Mucho peor. Quizá ya perdió o va a perder su trabajo, o su negocio, o parte de o todos sus ahorros. Si esperaba cirugía en el hospital, la violencia ha hecho postergar decenas de miles de cirugías. Y los capitales se están yendo fuera. La gente está sacando sus ahorros y los inversionistas que podrían haber venido, ya no vendrán. Lo que significa un futuro económicamente pobre, y que lo que perdió no tiene como recuperarlo.

El daño ya está hecho. Pero puede ayudar enderezar, aunque sea un poco las cosas, de tres maneras. Si lo llaman a una marcha pacífica, denúncielos por el mismo medio y no les haga caso. Segundo, no pida ni Asamblea Constituyente ni Convención Constituyente (increíblemente esta última aceptada y estimulada por Mario Desbordes, el presidente del principal partido de Chile Vamos), pero si le gusta la idea de reformarla, prefiera el proceso constituyente dentro del congreso, donde participará alguien de sus simpatías. En todo caso, ningún cambio constitucional le solucionará sus problemas, sin el tiempo y esfuerzo requerido, que corre por otro carril. Pero con toda seguridad, una constitución castrochavista lo conducirá al infierno del que no podrá salir nunca más.

Si quiere hacer algo bueno, exija detectar, desarmar y enjuiciar a la guerrilla y a sus cómplices chilenos.


Enrique Goldfarb