Cosa de ecuaciones

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Germu00e1n Pinto (columnista)


Mis alumnos podrán dar fe de yo explico la existencia de la evasión y la elusión tributaria a través de la ecuación de “pago de impuesto = beneficio recibido por el ciudadano del Estado”. Cuando el pago del impuesto es mayor al beneficio recibido se produce una frustración y que se materializa en la resistencia al cumplimiento tributario.

Por otro lado, el Estado justifica el pago del impuesto para lograr su funcionamiento y para poder lograr su fin que es el logro del Bien Común. Sin embargo, en la década de los años setenta se constató que el aparataje estatal no era lo suficientemente eficiente para ese logro y se incurría en un despilfarro de recursos que no permitían el crecimiento ni desarrollo del país, no pudiendo aprovechar el interés privado como motor de la innovación y emprendimiento de los países. Es por ello que se consagró casi como un dogma la premisa que el Estado debe ser pequeño y que los beneficios sociales pueden ser entregados por los privados, apareciendo otra ecuación “pago a privados = beneficios sociales recibidos”, lo que generó que la educación no fuera dada por empresas públicas sino por sostenedores, la salud fuera entregada por empresas que daban estas prestaciones, que los caminos y obras públicas fueran construidas y mantenidas por empresas privadas etc.

Lo anterior generó que ahora el ciudadano tuviera que hacer frente a dos ecuaciones: “pago de impuesto = beneficio entregado por el Estado” y “pago a privado = beneficios sociales recibidos”, lo malo fue que no era una ecuación, sino que el pago de impuestos fue mayor que los beneficios estatales (pregunto qué servicios gratis reciben del Estado) y el pago a los privados no era equivalente a la salud, educación, previsión recibida. Tal vez las concesiones de obras públicas tienen algo de equidad, siempre que paguemos el TAG, porque si no se hace, son los tribunales de justicia quienes realizan el cobro.

Podemos apreciar que en nuestro país la ecuación está desequilibrada por la calidad del servicio, y porque si bien si pago más a los privados, recibo mejor servicio, pero ¿qué pasa si no puedo pagar por un servicio público que además es un derecho como la salud y la educación? Simplemente, salgo del mercado y me quedo sin el bien transado.

Lo anterior parece de lógica conclusión, pues se ha establecido que el mercado será el asignador eficiente de los recursos vinculados con los servicios públicos, pero se ha establecido también que el Estado subvencione e intervenga en aquella asignación de bienes que no ha sido suficiente y han quedado fuera algunas personas. Pero esto no es suficiente.

No es suficiente porque la tecnología y el avance de la modernidad es un bien que todas y todos tienen derecho a beneficiarse ya que para vivir en el mundo de hoy se necesita conectividad, educación y ser beneficiado por los avances de la salud que son fruto de la investigación y crecimiento del pensamiento humano. Es por ello que ahora no son solo bienes públicos la electricidad, el agua, el gas, sino que también la entretención, la cultura, una buena alimentación, y lo más importante, la dignidad humana.

Entonces, la ecuación se complica, porque el pago de tributo debe ser igual a los beneficios que son esperados por todos que, como ya señalé, han aumentado y se han diversificado. Por otro lado, los beneficios que los privados dan, que ahora son públicos, se han sofisticados y las vivienda que se entrega tiene distintas y vitales diferencias, nos siendo un patrimonio del que paga más, sino que todos tienen derecho a contar con una vivienda de esas características, no siendo suficiente la caseta sanitaria que se entregaba en los ochentas; no es satisfactoria que la escuela solo entregue una colación de mediana calidad ni pésimo sabor, sino que ahora tiene que ser entretenida (todos los niños tienen derecho a poder jugar y entretenerse), no por tener más dinero puedo ocupar una cama en habitación individual luego de haber sido operado quirurgicamente, sino que ese nivel de reposo post operación lo tienen que tener todas y todos porque todas y todos son igualmente dignos.

En otras palabras, la parte de la derecha de las ecuaciones anteriores han cambiado y han aumentado en sus valores.

Esto genera una gran dificultad, porque si la población en general aspira a mejores y mayores beneficios tanto dado por el Estado como por los particulares, ¿cómo equilibramos la ecuación desde el lado izquierdo? ¿Cómo damos los recursos a la población para que paguen los tributos y paguen a los privados?

Compleja situación que no tiene una sola resulta. Es por ello que tenemos que reunirnos y conversar y consensuar cómo logramos esta igualdad en esas dos ecuaciones para lograr responder a las aspiraciones sociales y cómo logramos una mayor dignidad a la población.


Prof. Germán R.Pinto Perry

Director del Magíster en Planificación y Gestión Tributaria

Universidad de Santiago