Una nueva Universidad

|

Luis Riveros (columnista)Es cada vez más evidente la necesidad de una formación superior de índole transversal disciplinariamente. En el pasado, las universidades cultivaron una estricta separación disciplinaria para potenciar su organización e incentivar el intercambio de ideas provenientes de los distintos campos. Estos, representados en Facultades y Departamentos, se imponían como misión el cultivo del conocimiento disciplinario y su proyección a través de la docencia de pre y posgrado. Fue así como se desarrolló la súper especialización disciplinaria que caracterizó a la formación profesional a lo largo del siglo XX. Era esta, sin lugar a dudas, una universidad que tendía siempre a ser en altamente profesionalizante, y que cumplía su misión en torno a preparar conocimiento especializado incorporado en sus egresados y en la investigación básica y aplicada que surgía de cada especialidad. Era ésta también la base de la gobernanza universitaria, con una estructura de Facultades y Departamentos a las que estaban supeditadas las propias Escuelas a cargo de la docencia. Pero el mundo cambio: a esa universidad de “compartimentos”, en que escasea el diálogo entre disciplinas, le sigue una universidad más “transversal”, dominada por un imprescindible diálogo que hace primar la interdisciplina o la transdisciplina como el eje de desarrollo para el nuevo conocimiento y la docencia. Por eso, la formación en cualquier disciplina profesional está siendo permeada por miradas distintas a la propia especialidad, poniendo de relieve lo “humano” y adentrándose en el conocimiento del instrumental de análisis con bases generales. Los currículo formativos contemplan ahora una mayor diversidad de conocimientos, incluyendo aquellos necesarios para la vida en sociedad, y no exclusivamente los atingentes a una especialidad que aborda problemas determinados en un ámbito de la ciencia o de la técnica. Esa necesidad de conversación interdisciplinaria está haciendo cambiar el concepto de Facultad, para sacarlo de su aislamiento temático y poniéndolo como eje articulador de conocimiento integrativo. Por eso es posible concebir ahora la comunidad de intereses disciplinarios que cobija la economía con la ciencia política, las disciplinas de gobierno y las comunicaciones. Esa comunidad era inconcebible antes, como lo era también la integración del ámbito de las humanidades en la formación de la ingeniería o la medicina. Una nueva universidad se está edificando ante nuestros ojos, parte integral de la modernización y ampliación del nuevo conocimiento.


Prof. Luis A. Riveros