​Los robots ya están entre nosotros: ¿quién manda, quién responde y qué reemplazan?

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En el mundo ya operan 5 millones de robots industriales y las ventas de robots de servicio crecieron 24% en 2025.

Las máquinas autónomas salieron de la fábrica y hoy están presentes en la dinámica laboral chilena. En este sentido, nacen muchas preguntas: quién da las órdenes, quién se hace cargo cuando algo falla y si busca reemplazar al capital humano.


La robótica llegó para quedarse en el mercado chileno, no solo desde líneas de montaje en fábricas, sino también en supermercados, clínicas y bodegas. Según el informe World Robotics 2026 de la Federación Internacional de Robótica (IFR), en 2025 se instalaron más de 600 mil robots industriales en el mundo, 11% más que el año anterior, llegando a una cifra récord de 5 millones de unidades, el doble que hace siete años. Sin embargo, nacen muchas dudas que todavía no tienen respuesta.


El cambio más visible ha ocurrido afuera de las fábricas. Las ventas de robots de servicio subieron 24% en 2025, a casi 250 mil unidades, y las de robots de limpieza crecieron 40%. Además, se vendieron unos 7 mil robots humanoides para uso comercial.


Chile no es la excepción, ya que en áreas de logística, limpieza y servicio hay robots autónomos limpiando lobbies de hoteles y pasillos de clínicas y guiando a clientes en supermercados de Santiago. En cuanto al sector de limpieza, VIC Robotics, rama de robótica de Tecnogroup, estima que sus equipos ya han limpiado más de 200 mil metros cuadrados en recintos de clientes.


“La robótica ya es una realidad que está transformando la forma en que operan distintas industrias. Hoy el desafío es entender dónde pueden aportar valor y cómo integrarlos de manera segura y eficiente. La tecnología debe estar al servicio de las personas, con objetivos claros y siempre bajo supervisión humana”, señaló Alvin Wu, director general de Tecnogroup.


¿Quién manda?

Los robots que trabajan hoy en recintos reales tienen autonomía para desplazarse, no para decidir, por lo que las decisiones las toman los humanos. Estos robots navegan con sensores y cámaras, esquivan obstáculos y realizan la misma tarea una y otra vez, pero las rutas, horarios y prioridades las definen los equipos que además puede detenerlos o reasignarlos.


Es fácil confundir la capacidad operativa de un robot con los videos virales que rondan por redes, pero la realidad es que en una empresa, la autonomía útil es más acotada y se traduce en robots que realizan la misma tarea todos los días, con un supervisor que revisa su trabajo.


¿Quién responde?

En términos regulatorios, un caso concreto es el de la Unión Europea, donde se actualizó la Directiva de Responsabilidad por Productos Defectuosos considerando el software y la IA como productos. Por ende, si el programa que controla un robot falla y causa un daño, el fabricante debe responder.


Hoy en día, Chile no tiene una ley específica para robots ni para inteligencia artificial. El proyecto de ley que busca regularizar el uso de IA, que también abarca la robótica, todavía se encuentra en tramitación legislativa en el Senado. En este sentido, mientras se define la regulación sobre robótica e IA, la respuesta depende de los contratos entre fabricantes, distribuidores y usuarios.


No obstante, para las empresas incorporar robots es mucho más que solo adoptar nueva tecnología. Su éxito depende de cómo las empresas los implementen de forma segura y responsable. Por lo mismo, elegir proveedores confiables, establecer garantías, definir responsabilidades de mantenimiento y seguridad aparecen como pasos esenciales para prevenir riesgos.


¿Qué reemplazan los robots?

En las áreas de logística, servicio y limpieza, la implementación de esta tecnología no busca desplazar el trabajo humano, sino dirigir los esfuerzos a tareas de mayor valor, liberando a equipos humanos de tareas repetitivas y físicamente desgastantes.


El Informe sobre el Futuro del Empleo 2025 del Foro Económico Mundial proyecta que hacia 2030 se crearán 170 millones de empleos y se desplazarán 92 millones, con un saldo positivo de 78 millones. El mismo estudio advierte que 22% de los empleos actuales cambiará de forma estructural y que de cada 100 trabajadores, 59 necesitarán capacitarse.


“Los robots no buscan necesariamente reemplazar personas, nacen desde la base de complementar su trabajo. En limpieza, por ejemplo,se hacen cargo de tareas repetitivas, mientras los equipos humanos se enfocan en labores de mayor valor que requieran mayor atención, criterio y especialización. Esto también abre oportunidades para desarrollar nuevas habilidades y asumir funciones relacionadas con la operación y supervisión de estas tecnologías”, explicó Marcelo Ergas, director comercial de VIC Robotics.


Si bien la incertidumbre sobre la dinámica laboral crece día a día, la realidad es que no habrá un cambio de la noche a la mañana. La mayoría de los robots que hoy funcionan en Chile están para complementar el trabajo humano, con equipos monitoreando su trabajo, por lo que la idea futurista de tener humanoides capaces de hacer cualquier trabajo sigue siendo, por ahora, una promesa. 


europapress