En el mes de la ciberseguridad resulta clave preguntarnos cómo las organizaciones están haciendo frente al nuevo frente de riesgo que podría redefinir la manera en que las empresas gestionan su seguridad digital: los ataques dirigidos a sistemas de inteligencia artificial.
Durante años, las distintas organizaciones concentraron sus esfuerzos de ciberseguridad en proteger redes, dispositivos, aplicaciones y datos. Sin embargo, el estudio Perspectivas Globales sobre la Confianza Digital 2027 de PwC confirma que los ataques a sistemas de IA son la principal amenaza de ciberseguridad identificada por los líderes empresariales y tecnológicos para los próximos 12 meses, incluso por encima de los riesgos asociados a la nube o a vulneraciones de terceros.
Y es que a medida que la inteligencia artificial se integra en procesos críticos de negocio, también se convierte en un objetivo cada vez más atractivo para los ciberdelincuentes. Los ataques a la IA suponen riesgos reales que pueden comprometer sistemas y pueden afectar la continuidad operacional, la toma de decisiones y la confianza de clientes y usuarios.
Lo más preocupante es que muchas organizaciones reconocen no estar preparadas para enfrentar estas amenazas. Más de la mitad de los líderes tecnológicos consultados admite que sus capacidades actuales son insuficientes para responder adecuadamente a incidentes relacionados con inteligencia artificial. Esta brecha evidencia que la velocidad de adopción tecnológica está avanzando más rápido que la capacidad de gestión de riesgos.
La situación plantea un desafío: la conversación ya no debe centrarse únicamente en cómo aprovechar las oportunidades que ofrece la IA, sino también en cómo protegerla. Así como en el pasado las empresas debieron desarrollar capacidades para resguardar sus infraestructuras digitales, hoy necesitan construir mecanismos de gobernanza, monitoreo y control que permitan asegurar la integridad de los sistemas inteligentes que están incorporando.
Frente a este escenario, no resulta sorprendente que la inteligencia artificial también encabece las prioridades de inversión en ciberseguridad. Las organizaciones están recurriendo a ella para fortalecer la detección de amenazas, mejorar sus sistemas de alerta temprana e identificar fraudes con mayor rapidez.
El desafío, sin embargo, no es solo invertir más, sino invertir mejor, combinando tecnología, supervisión humana y una sólida estrategia de gestión de riesgos.
Claudio Ordoñez
Director de Ciberseguridad de PwC Chile