Estudio UC-ILC revela brechas en las políticas públicas para enfrentar una vida cada vez más larga: trabajo y educación entre las áreas con menor desarrollo

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¿Está Chile preparado para una sociedad donde las personas viven cada vez más años? Aunque el país ha avanzado en salud, seguridad económica y cuidados, todavía existen importantes brechas en áreas que serán fundamentales para enfrentar una mayor longevidad. Un estudio desarrollado por el Centro UC Estudios en Vejez y Envejecimiento e ILC revela que las políticas públicas han incorporado de manera limitada los desafíos del envejecimiento en ámbitos como el trabajo, la educación y la inclusión digital, que inciden en la posibilidad de seguir trabajando, aprendiendo, participando y desenvolviéndose de manera autónoma durante más años. 


La investigación, titulada “Longevidad en Chile: Brechas y oportunidades para una acción intersectorial en políticas públicas”, revisó 814 iniciativas públicas, de las cuales seleccionó 82 por su incidencia en el envejecimiento y la longevidad. Tras agrupar las Garantías Explícitas en Salud (GES) para evitar su sobrerrepresentación, el análisis se concentró en 53 iniciativas, organizadas en nueve dimensiones. Uno de sus principales hallazgos es que el 79,2% de las iniciativas analizadas se concentra en cuatro ámbitos: salud y funcionalidad, seguridad económica, dependencia, apoyos y cuidados, y entorno, vivienda y accesibilidad. En contraste, trabajo, educación, participación, protección de derechos e inclusión digital representan el 20,8% restante. 


La concentración también se observa en los recursos. La Pensión Garantizada Universal (PGU) y las Garantías Explícitas en Salud (GES) reúnen cerca del 55% del presupuesto identificado en el estudio, lo que refleja el peso de estos instrumentos en la protección social. 


“Una conclusión relevante es que Chile no parte de cero. Durante las últimas décadas se han construido pilares de protección que es necesario mantener y fortalecer. Pero una sociedad que vive más necesita ampliar esa mirada: no solo responder cuando las necesidades aparecen, sino también anticiparnos y prevenir, generando condiciones para que las personas puedan conservar su autonomía y sus capacidades durante más años. Esto supone incorporar la longevidad de manera transversal en las políticas públicas nacionales”, señaló Valentina Jorquera, investigadora responsable del estudio y representante del Centro UC Estudios en Vejez y Envejecimiento. 


Por su parte, el gerente general de ILC, Pablo González, sostuvo que “vivir más es una buena noticia, pero nos obliga a revisar sistemas diseñados para otra realidad demográfica. Este estudio aporta evidencia concreta sobre las brechas y oportunidades para actuar. El desafío es construir sobre lo que Chile ya ha hecho y sumar capacidades del Estado, las empresas, la academia y la sociedad civil, para que vivir más años signifique también vivirlos con mayor bienestar, autonomía y oportunidades”. 


Trabajo, educación e inclusión digital: los desafíos que identifica el estudio 

Entre los resultados más relevantes aparece la limitada incorporación del envejecimiento en las políticas relacionadas con el mundo laboral. De 24 iniciativas comparables, solo una considera explícitamente las trayectorias laborales en edades avanzadas. Este resultado muestra la necesidad de revisar cómo las políticas laborales incorporan las trayectorias de vida de una población que vive cada vez más años. 


En educación, de 84 iniciativas comparables, solo dos incorporan el envejecimiento como componente principal y otras dos como secundario. En inclusión digital, se identificaron nueve iniciativas, pero ninguna considera a las personas mayores o el envejecimiento como componente principal o secundario. 


El estudio advierte que estos resultados no significan necesariamente que el Estado carezca de políticas en estas áreas, sino que las existentes incorporan de manera limitada el envejecimiento de la población. Esto adquiere especial relevancia en una sociedad donde vivir más años también plantea la necesidad de contar con condiciones para seguir aprendiendo, participando y desenvolviéndose de manera autónoma durante más tiempo. 


Políticas más enfocadas en responder que en prevenir 

Otro de los hallazgos de la investigación es que el 77,4% de los instrumentos analizados corresponde a mecanismos de provisión o garantía directa, como prestaciones, servicios, transferencias, subsidios o garantías. 


Esto refleja una mayor capacidad de la respuesta pública para atender necesidades ya reconocidas que para prevenir riesgos, mantener capacidades o generar condiciones favorables a lo largo de la vida. 


Frente a este escenario, el estudio plantea que el desafío no es reemplazar las políticas existentes ni crear un programa especializado para cada dimensión, sino mantener y fortalecer los avances alcanzados y ampliar su alcance para acompañar todo el proceso de envejecimiento. 


Entre sus recomendaciones destaca fortalecer la prevención y complementar las prestaciones con instrumentos que ayuden a conservar la autonomía. También propone incorporar una perspectiva de longevidad en las políticas generales, revisando si sistemas como salud, trabajo, educación, vivienda y tecnología responden adecuadamente a trayectorias de vida cada vez más largas. 


Asimismo, plantea fortalecer la coordinación entre organismos públicos y organizar las respuestas en torno a las trayectorias de las personas, considerando que necesidades como salud, cuidados, vivienda, trabajo y movilidad están interrelacionadas. A ello se suma la importancia de mejorar la información disponible sobre cobertura, acceso, brechas y articulación de las intervenciones. 


En este contexto, la nueva Ley Integral de las Personas Mayores y el mandato de elaborar una Política Nacional de Envejecimiento representan una oportunidad para avanzar hacia políticas más preventivas, coordinadas y adaptadas a vidas cada vez más largas. 


La investigación fue uno de los contenidos abordados en la segunda edición del seminario anual de longevidad organizado por ILC, que este año llevó por nombre “Chile 100: Construyendo Juntos la Nueva Longevidad”, encuentro que reunió a representantes del sector público, privado, académico y de la sociedad civil. 


El estudio se enmarca en el trabajo que desarrollan ILC y sus empresas para contribuir a que Chile se adapte al rápido aumento de la esperanza de vida de su población, con tres ámbitos prioritarios de acción: salud y prevención, seguridad económica y trabajo y empleo, áreas donde esta transformación ya está generando nuevas necesidades y oportunidades.

europapress