El 95 por ciento de las familias que han inmunizado a sus hijos frente al virus respiratorio sincitial (VRS) afirma sentirse más tranquila ante la infección, tres temporadas después de la implantación de los planes de inmunización en España.
Así lo indica la compañía Sanofi en un estudio de mercado en el que han participado 1.322 padres y madres con hijos de hasta tres años y que analiza, entre otros, el grado de conocimiento sobre el VRS, así como de la bronquiolitis, una de las principales complicaciones asociadas a este virus.
Según el informe, 4 de cada 10 familias ya asocian el VRS a determinadas infecciones infantiles. Concretamente, un 42 por ciento de los padres encuestados afirma saber que el VRS afecta a bebés o niños pequeños, por delante de otros virus como la gripe (27%) o la enfermedad causada por COVID-19 (16%).
Los resultados del estudio de mercado muestran que el profesional sanitario se consolida como figura clave para transmitir información sobre el VRS a los padres, destacando especialmente el papel del pediatra. De hecho, el 84 por ciento de los padres afirma haber oído hablar del VRS a través del médico. Le siguen el entorno cercano, como familiares y amigos, mencionado por un 31 por ciento de los encuestados; la figura de la enfermera y los canales digitales, como buscadores y redes sociales, citados por más de un 20 por ciento de los participantes en ambos casos.
Aunque el conocimiento sobre el VRS ha aumentado en los últimos años, casi la mitad de las familias todavía no lo conoce en profundidad: un 27 por ciento reconoce el nombre del virus, pero desconoce sus implicaciones, y un 18 por ciento asegura que nunca ha oído hablar de él nunca.
Casi todos los encuestados expresan que, si su bebé enfermara a causa del VRS o bronquiolitis, esto repercutiría en mayor o menor medida en su bienestar emocional y en el de su pareja. Esta inquietud se agrava ante la perspectiva de un ingreso hospitalario, un miedo que admiten sentir 8 de cada 10 familias.
EL RETO DE LA CONCILIACIÓN DESPUÉS DE UN CONTAGIO
El estudio también revela que una posible infección por VRS no solo preocupa por sus consecuencias para la salud del bebé, sino que también supone un gran reto de conciliación para los progenitores. Casi 8 de cada 10 consideran que el contagio del bebé podría suponer un impacto económico en la familia, mientras que 6 de cada 10 reconocen que les preocuparía tener que ausentarse del trabajo para cuidar de su hijo.
Los resultados muestran que el impacto del VRS trasciende el ámbito sanitario y puede afectar a la conciliación familiar y laboral. Para muchas familias, la principal preocupación económica está vinculada a las ausencias laborales y la pérdida de ingresos asociada, más que a los costes médicos directos o de atención sanitaria.
Por último, la falta de información persiste como el principal motivo para entre aquellas familias que optaron por no proteger a sus hijos a través de los planes de inmunización. En cambio, los datos revelan que un 84 por ciento de estas familias sí protegerían a su bebé si hubieran contado con más información en el momento de tomar la decisión.