Cumplir un deseo deja un recuerdo significativo en niños con enfermedades graves hasta diez años después, según estudio

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Un estudio realizado por la Universidad Pontificia de Salamanca y la Fundación Pequeño Deseo concluye que los niños con enfermedades graves recuerdan, incluso diez años después, el cumplimiento de un deseo como un momento significativo de sus vidas y que la emoción positiva asociada perdura en el tiempo.



"Un pequeño deseo no es un hecho puntual, sino una experiencia que deja huella emocional duradera y que continúa generando bienestar mucho tiempo después de haberse cumplido", señala el informe, realizado por la profesora encargada de la Cátedra de la Facultad de Psicología de la Universidad Pontificia de Salamanca, Beatriz Palacios.



Este estudio cualitativo analiza el recuerdo del deseo cumplido diez años después del primer estudio científico realizado en 2012 por la Facultad de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid. Para ello, se ha recogido el testimonio de participantes del estudio inicial, como pacientes, familiares y facultativos, con el objetivo de analizar cómo se integra esa experiencia en su memoria emocional y qué significado conserva con el paso del tiempo.



Así, la nueva investigación indica que, en el contexto hospitalario, el cumplimiento de un deseo actúa como una ventana de esperanza al generar un momento de ilusión y reconocimiento social que rompe temporalmente con la dinámica del sufrimiento.



El estudio también muestra que el beneficio también impacta en el entorno del niño: padres, hermanos, profesionales sanitarios y las personas que participan en la realización del deseo. Además, tanto los niños como sus familias recuerdan la experiencia con agradecimiento.



"Los niños no desean tener objetos físicos, sino que quieren vivir experiencias y salir del lugar donde están siendo hospitalizados", ha destacado el patrono de la Fundación Pequeño Deseo, Javier Urra.



En esta línea, la decana del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid, Timanfaya Hernández, ha explicado que desear es una capacidad que mantiene conectados a los seres humanos con la esencia de la vida: "Desear es poder proyectarnos e ilusionarnos".



"La psicología trabaja muchas veces con lo que permanece, sabemos que las experiencias difíciles dejan huella, pero las positivas también lo hacen", ha añadido Hernández.



"RESCATO MUCHO EL DESEO"


Durante la presentación de los datos del estudio, también ha intervenido Alberto, de 29 años, uno de los niños con una enfermedad grave que participó en el estudio realizado en 2012. "Rescato mucho el deseo porque todavía tengo la capacidad de revivirlo completamente", ha indicado.



Alberto, que actualmente es periodista, cumplió su deseo durante su ingreso en un hospital de Madrid, cuando pudo ejercer de periodista durante un día. "Tengo la capacidad de volver a ese momento y situarme allí. Me acuerdo de los sonidos y de la sensación física; recuerdo que tenía las manos muy frías de la emoción", ha resaltado.



"En gran medida, somos lo que queremos recordar. En este caso, podemos comporobar como un pequeño deseo se puede multiplicar tantas veces como uno quiera", ha finalizado Urra.




europapress