Un análisis de Colliers revela un aumento considerable en los valores del suelo agrícola en la última década. “Al comparar valores de 2015 con 2026 vemos que el aumento ha sido de hasta un 140% en regiones como Biobío, Los Lagos y Los Ríos, y de hasta un 125% en el Maule”, señala Rodrigo Gil, Gerente del Área de Campos de Colliers.
De acuerdo al ejecutivo, estos incrementos han sido impulsados por la compra de tierras por parte de fondos de inversión nacionales y extranjeros, motivados principalmente por el boom de la cereza hasta 2022 y, actualmente, por el creciente interés en la industria del avellano. Sumado a esto, durante la pandemia se generó una importante demanda de viviendas a las afueras de Santiago en busca de un estilo de vida más conectado con la naturaleza, lo que provocó alzas en el precio de suelos agrícolas en comunas rurales de las regiones Metropolitana, de Valparaíso y de O'Higgins de entre un 15 y un 45%”.
El ejecutivo explica además que desde 2022 hasta la fecha, los valores del suelo agrícola a nivel nacional se han mantenido estables en general. “Consideramos que esto se debe a que la agricultura está expuesta a variaciones de precios que afectan la rentabilidad frutícola de una temporada a otra, así como a la prolongada sequía en la zona centro-norte del país, la cual ha desincentivado las inversiones en las áreas afectadas”.
El análisis destaca que “es un hecho que las exportadoras, los agricultores tradicionales y los inversionistas institucionales (fondos nacionales y extranjeros) continúan viendo en los activos agrícolas un refugio frente a la inflación, una alternativa atractiva frente a los instrumentos financieros tradicionales y una fuente de retornos estables. La rentabilidad promedio de un cultivo agrícola oscila entre el 8% y el 12%, además, el sector ofrece estabilidad, se beneficia de un dólar alto y genera una ganancia adicional por la plusvalía del suelo”, recalca Rodrigo Gil.
Por su parte, Bernardita Latorre, Gerente del Área de Tasaciones de Colliers, señala que “Además del alza de los valores de suelo, se ha visto una disminución de las tasas de descuento, pasando de 9,82% en 2022 a 8,21% en 2026, lo cual ha sido positivo para el negocio frutícola principalmente que tiene relación con la mayor demanda de los fondos de inversión.
“Los fondos de inversión tienen su principal interés en campos productivos sobre 200 ha. con plantaciones en plena producción y que presenten variedades de frutales con buenos precios y rendimientos, también se ha vuelto más común la presencia de variedades con royalties que pueden ser poco comunes y presentan precios por kilo más altos que las variedades más comunes”, concluye Latorre.