La Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC) ha destacado la terapia miofuncional para apnea obstructiva del sueño (AOS) como una "línea prometedora" dentro de una "transformación más amplia" en la que se busca avanzar hacia un tratamiento individualizado de cada paciente.
En el marco del Día Nacional de la Apnea del Sueño, que se conmemora el próximo lunes, la SEORL-CCC ha repasado lo que se sabe sobre la terapia miofuncional, que consiste en unos ejercicios específicos de lengua, paladar y otros músculos de la boca y la garganta que buscan modificar algunos factores que favorecen el cierre de la vía aérea mientras se duerme.
"Durante mucho tiempo se ha pensado que entrenar estos músculos durante el día tendría poca utilidad porque, cuando dormimos, su tono disminuye", ha explicado el presidente de la Comisión de Roncopatía y Trastornos del Sueño de la SEORL-CCC, Carlos O'Connor-Reina, quien ha destacado que la evidencia está empezando a cambiar esta visión.
La investigación reciente señala que los ejercicios no solo podrían fortalecer los músculos de la lengua y la garganta, sino que también podrían producir cambios en la propia lengua, como reducir su volumen o su grosor, y disminuir así su tendencia a obstruir la vía aérea durante el sueño.
ESTUDIO CON 60 ADULTOS
Precisamente, un estudio publicado en 'Journal of Clinical Sleep Medicine', al que la SEORL-CCC se ha referido, siguió durante tres meses a 60 adultos con apnea moderada o grave, que fueron distribuidos en tres grupos: pacientes con apnea moderada que realizaron terapia miofuncional; pacientes con apnea grave tratados con terapia miofuncional y CPAP; y un grupo control tratado con CPAP sin terapia miofuncional.
Los resultados después de tres meses muestran que los pacientes con apnea moderada que realizaron terapia miofuncional presentaron una reducción media de ocho centímetros cúbicos en el volumen de la lengua y de cuatro milímetros en su grosor. Entre los pacientes con apnea grave que realizaron los ejercicios junto con la CPAP, el volumen de la lengua disminuyó una media de 12 centímetros cúbicos. En el grupo control tratado únicamente con CPAP no se observaron cambios significativos.
Los investigadores comprobaron además qué sucedía en la vía respiratoria durante el sueño mediante endoscopia del sueño inducido (DISE). Entre los pacientes con apnea moderada tratados con terapia miofuncional, la ausencia de colapso de la lengua durante esta exploración pasó del 15 por ciento antes del tratamiento al 80 por ciento después de tres meses. En el grupo con apnea grave tratado con terapia miofuncional y CPAP pasó del 15 al 55 por ciento, aunque en este segundo grupo la diferencia no alcanzó significación estadística.
"Lo que estamos viendo es que la terapia miofuncional puede ir más allá del fortalecimiento muscular y producir cambios en las propias estructuras que intervienen en el colapso de la vía aérea. Esto nos ayuda a entender por qué unos ejercicios realizados mientras estamos despiertos pueden tener efectos durante el sueño", ha explicado el doctor Carlos O'Connor-Reina, que participó en el estudio.
¿PUEDE SUSTITUIR A LA CPAP?
Desde la SEORL-CCC han puntualizado que aún no existe evidencia científica suficiente para recomendar de manera general la terapia miofuncional como sustituto de la CPAP, por lo que los especialistas han aseverado que un paciente diagnosticado de apnea no debe abandonar la CPAP ni cualquier otro tratamiento indicado para reemplazarlo por ejercicios realizados por su cuenta.
De hecho, han señalado que una de las ideas con la que se trabaja es que quizá no exista un único tratamiento adecuado para todas las apneas porque tampoco todas las apneas se producen de la misma manera.
"La apnea obstructiva del sueño es una enfermedad muy heterogénea y el reto es identificar qué mecanismo predomina en cada persona y seleccionar a partir de ahí el tratamiento o la combinación de tratamientos que puede ofrecer mejores resultados", ha señalado O'Connor-Reina.
De esta forma, los expertos han enfatizado que los resultados obtenidos hasta ahora sobre los beneficios de la terapia miofuncional deben interpretarse con cautela, ya que requieren ser confirmados en otras investigaciones.
En paralelo, han señalado que queda por determinar cuáles son los ejercicios más eficaces, qué intensidad y duración son necesarias, cuánto se mantienen sus posibles beneficios cuando dejan de realizarse y, especialmente, cómo identificar de antemano a los pacientes que tienen más posibilidades de responder.