​Infraestructura turística, una condición para el desarrollo

|

Estefaniu0301a Rodriu0301guez (2)

El turismo continúa siendo visto principalmente como una actividad recreativa, más asociada al tiempo libre que a una estrategia de desarrollo del país. Sin embargo, las cifras muestran que estamos frente a una industria con un impacto económico y social comparable al de otros sectores , tradicionalmente reconocidos como estratégicos. Su aporte al PIB supera el 4%, genera 600 mil puestos de trabajo y su efecto dinamizador sobre las regiones justifica plenamente que esta área ocupe un lugar prioritario en la agenda. 


Chile recibió en 2025 a 6 millones de turistas extranjeros superando a países con una alta presencia en esta industria, como Argentina, Perú o Colombia. Y por séptima vez, el país fue reconocido con el premio al “Mejor Destino Turístico de Aventura” en los Word Travel Awards, imponiéndose a competidores de larga tradición y prestigio como Australia o Costa Rica.  


Nuestro país tiene condiciones geográficas excepcionales y una oferta capaz de atraer visitantes durante prácticamente todo el año, reduciendo la estacionalidad que caracteriza a otros destinos. Pero el potencial, por sí solo, no genera desarrollo. Los atractivos turísticos no se transforman automáticamente en oportunidades económicas. Para que ello ocurra, se requiere infraestructura que permita acceder a los territorios, recorrerlos y disfrutar de una experiencia de calidad. La infraestructura no es un complemento del turismo: es una de las condiciones que hacen posible su desarrollo.


Incorporar una perspectiva turística desde el diseño de la infraestructura también significa evaluar los proyectos de manera más integral. Tradicionalmente, muchas inversiones en obras viales, por ejemplo, se justifican principalmente por los ahorros en tiempo de viaje. Sin embargo, existen otros beneficios que rara vez son suficientemente considerados: mayor permanencia de los visitantes, incremento del gasto local, generación de empleo, fortalecimiento de pequeñas y medianas empresas, diversificación productiva y nuevas oportunidades para comunidades rurales e indígenas. 


A diferencia de una obra vial destinada para el transporte de carga, la diseñada para el turismo valora más la permanencia del usuario en el territorio que su rápido tránsito a través del territorio. 


Esta mirada cobra aún más relevancia para un país como Chile, cuyo desarrollo turístico depende, en gran medida, de sus regiones. La infraestructura permite distribuir mejor los beneficios del crecimiento, conectando territorios que hoy poseen un enorme potencial, pero que aún enfrentan barreras de accesibilidad o servicios insuficientes. 


La oportunidad para consolidar al turismo como una verdadera estrategia de desarrollo nacional es concreta. Los destinos turísticos no se construyen solo con paisajes extraordinarios. También se construyen con infraestructura capaz de transformar esos paisajes en algo accesible, conectando personas, territorios y oportunidades.


Estefanía Rodríguez,

Cientista política del Consejo de Políticas de Infraestructura (CPI).

europapress