Sr. Director,
Cuando una empresa enfrenta caída de ingresos, liquidez restringida e incertidumbre, un buen directorio no parte por imaginar el plan a diez años. Primero evita que se destruyan las capacidades que harán posible cualquier futuro.
Chile enfrenta algo similar. Bajo crecimiento, deterioro del empleo y débil inversión obligan a mirar el momento no solo desde la economía, sino desde la gobernanza: qué estamos dejando deteriorar mientras discutimos cómo volver a crecer.
La prioridad debiera ser acotada: proteger el empleo formal, destrabar proyectos viables -sin rebajar estándares, pero reduciendo incertidumbre y tiempos muertos-, acelerar la reconversión laboral y dar seguimiento con responsables e indicadores simples.
No se trata de reemplazar reformas estructurales: sus efectos toman tiempo, mientras la pérdida de empleo, inversión, confianza y capacidades productivas ocurre ahora.
El problema no es solo crecer poco; es no gobernar con suficiente foco el período en que no estamos creciendo.
La pregunta es inevitable: ¿estamos preservando las capacidades que Chile necesita, o estamos dejando que la crisis decida por nosotros?
Gonzalo Jiménez Seminario, CEO de Proteus Management & Governance
Profesor adjunto de Ingeniería UC, MBA UC y Centro de Gobierno Corporativo UC