Señor Director:
Nuevamente somos testigos de cómo el Estado falla en su deber primordial de garantizar la seguridad. Nos hemos acostumbrado a promulgar leyes que terminan siendo letra muerta ante nuestra incapacidad de hacerlas cumplir. La evidencia es abrumadora: en la Macrozona Sur rige un Estado de Excepción Constitucional de Emergencia desde hace más de cuatro años y dos meses, el crimen organizado avanza sobre nuestras instituciones públicas, y la violencia cobra la vida de un joven de 23 años en la intimidad de su hogar.
Revertir este escenario trasciende a la administración de turno; exige una estrategia de emergencia con acciones concretas a corto y mediano plazo. Lamentablemente, la contingencia demuestra que los esfuerzos se concentran en la disputa por el poder y no en la gestión integral del delito.
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Saluda Atentamente:
Gerardo Gutiérrez Tapia
Ingeniero Experto en Prevención de Riesgos y Seguridad.