Sr. Director,
El reciente terremoto que afectó a Venezuela volvió a recordarnos una realidad que en Chile conocemos bien: los sismos seguirán ocurriendo y la diferencia entre una emergencia controlada y una tragedia muchas veces depende de la preparación previa.
Nuestro país posee una de las normativas sísmicas más robustas del mundo, pero la seguridad de un edificio no termina en su estructura. La Ley N° 21.442 exige que los condominios cuenten con un Plan de Emergencia y Evacuación, una obligación que busca proteger a las personas mediante protocolos claros, responsabilidades definidas y procedimientos conocidos por toda la comunidad.
Sin embargo, estos planes solo cumplen su objetivo cuando dejan de ser un documento archivado y pasan a formar parte de la cultura preventiva del condominio, donde los propietarios también cumplen un rol fundamental. Revisarlos periódicamente, realizar simulacros y asegurar que residentes, administradores y comités conozcan cómo actuar resulta tan importante como la propia resistencia de la infraestructura.
Las experiencias internacionales nos recuerdan que los primeros minutos son determinantes. Prepararse no es alarmismo; es una responsabilidad compartida que puede salvar vidas cuando la naturaleza vuelve a poner a prueba a nuestras comunidades.
Diego Hernández
Gerente General
Edifito