El dólar en Chile cerró la jornada en torno a los $934,38, mostrando un alza marginal de $0,92, equivalente a un avance de apenas 0,09%. El movimiento fue acotado, pero relevante, porque se produjo pese al fuerte repunte del cobre, que normalmente entrega soporte al peso chileno.
El cobre subió 3,46% hasta los US$6,55 por libra, impulsado por condiciones de oferta más ajustadas. En China, la demanda por cobre refinado se fortaleció luego de que la menor disponibilidad de chatarra elevara la prima de importación Yangshan a su nivel más alto en más de un año. A esto se suma el bajo nivel de inventarios chinos, la caída de existencias en la Bolsa de Metales de Londres y mantenimientos en fundiciones chinas, factores que han reforzado el escenario alcista para el metal.
Además, las expectativas de eventuales aranceles de Estados Unidos también han entregado soporte al precio del cobre, aunque la incertidumbre sobre el crecimiento global y la política monetaria de la Reserva Federal podría limitar nuevas alzas.
Sin embargo, el dólar en Chile no logró caer porque el escenario externo siguió favoreciendo al billete verde. El dollar index subió 0,14% hasta los 100,7 puntos, llegando a operar cerca de 101,1, su mayor nivel en aproximadamente una semana. La escalada entre Estados Unidos e Irán volvió a impulsar al petróleo y reactivó temores inflacionarios.
En paralelo, el mercado sigue atento a una Fed más restrictiva. Aunque para la próxima reunión se espera que las tasas se mantengan sin cambios, los inversionistas asignan cerca de 68% de probabilidad a una subida en septiembre.
"Así, el cobre ayudó a contener mayores alzas del dólar local, pero la fortaleza global del billete verde, el petróleo y el riesgo geopolítico impidieron una apreciación más clara del peso chileno", señaló Felipe Sepúlveda Soto, analista jefe de Admirals Latinoamérica.