China expresa su oposición y "profunda insatisfacción" con la nacionalización de British Steel

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El Gobierno de China ha expresado su "firme oposición y profunda insatisfacción" con la decisión del Gobierno británico de nacionalizar la siderúrgica British Steel, que se hizo efectiva este jueves, cuya propiedad previamente era de la compañía china Jingye.



Un portavoz del Ministerio de Comercio de China ha recordado que British Steel llevaba muchos años operando con pérdidas antes de su adquisición por Jingye, que inyectó "fondos sustanciales" en la siderúrgica británica, lo que permitió a la empresa continuar operando y preservar los puestos de trabajo.



En este sentido, ha afirmado que "ignorando las importantes contribuciones de Jingye" a la economía y la sociedad del Reino Unido, el Gobierno británico, bajo el pretexto de la seguridad nacional, "se apoderó por la fuerza de British Steel" y posteriormente la nacionalizó, perjudicando gravemente los derechos e intereses legítimos de Jingye y socavando seriamente la confianza de las empresas chinas para invertir en el país.



De este modo, China insta al Gobierno británico a que cumpla con las normas internacionales pertinentes, cumpla diligentemente con sus obligaciones en virtud del Acuerdo de Protección de Inversiones China-Reino Unido, trate a las empresas chinas en el Reino Unido de manera justa y equitativa, y proteja plenamente sus derechos e intereses legítimos.



China seguirá de cerca la evolución de la situación, apoyará a las empresas chinas en el uso de la vía legal para proteger sus derechos y adoptará medidas enérgicas para salvaguardar firmemente los intereses de las empresas chinas.



El Gobierno del Reino Unido nacionalizó este jueves British Steel, que pasa así de nuevo a manos públicas tras su privatización en 1988 durante el mandato de Margaret Thatcher, alegando la necesidad de proteger el futuro de la producción de acero y los intereses nacionales británicos, tras no haber podido llegar a un acuerdo con el antiguo propietario, la china Jingye, para garantizar la viabilidad de la empresa.



La nacionalización, implementada tras la aprobación real de la Ley de Nacionalización de la Industria Siderúrgica, se produce de manera efectiva después de que en abril de 2025 el Gobierno británico asumiera el control de la compañía, entonces en manos de Jingye, ante la posibilidad de que esta cesara su actividad en Scunthorpe, poniendo en peligro casi 3.000 empleos.



"British Steel forma parte del tejido de nuestra nación y es una piedra angular de la fortaleza industrial de Gran Bretaña", afirmó el primer ministro, Keir Starmer, para quien la decisión garantiza el futuro de la siderurgia en Reino Unido, protege los puestos de trabajo cualificados "y salvaguarda una capacidad nacional vital".




europapress