La Sociedad Española de Heridas (SEHER) ha advertido de que la falta de criterios homogéneos frente a las mordeduras causadas por animales puede dificultar el abordaje de heridas con riesgo infeccioso.
Por este motivo, la SEHER reclama criterios de actuación que faciliten un manejo clínico homogéneo. El presidente de la sociedad, Daniel Chaverri, ha señalado que el abordaje de estas lesiones requiere integrar el manejo del riesgo infeccioso con los principios de la cirugía reparadora.
En este contexto, la SEHER subraya que las lesiones causadas por animales constituyen un motivo frecuente de consulta en los servicios de Urgencias y afectan aproximadamente al 2 por ciento de la población española, siendo la mordedura de perro la más frecuente (60-90%), seguida de la de gato (5-20%) y la humana (4-23%).
Las lesiones se clasifican en mordeduras, arañazos, picaduras y lesiones secundarias, como las fracturas o esguinces. Según los expertos, cada tipo de lesión presenta un perfil de riesgo infeccioso diferente, que varía según el animal implicado y las características de la herida.
Por ejemplo, las mordeduras de perro presentan tasas de infección del 18-20 por ciento, mientras que las de gato pueden infectarse hasta en el 80 por ciento de los casos y las de humanos suponen un riesgo de transmisión de hepatitis B y C.
"Aunque algunas de estas lesiones pueden parecer poco importantes inicialmente, es fundamental una valoración adecuada y un tratamiento precoz para reducir el riesgo de complicaciones", ha señalado la especialista en Cirugía Plástica, Reparadora y Estética y miembro del comité científico de la SEHER Encarnación Carreño.
El abordaje inicial se basa en tres pilares. El primero de ellos es la notificación del incidente, que es obligatoria por riesgo de salud pública, incluyendo parte al juzgado si hay agresión y notificación urgente a Epidemiología si se sospecha rabia. En segundo lugar, tratamiento local inmediato a través de un lavado con agua y jabón durante 15 minutos, irrigación, retirada de cuerpos extraños y valoración de posibles lesiones profundas. Por último, medidas preventivas frente a infecciones, como profilaxis antibiótica según tipo de herida y paciente, valoración del riesgo de tétanos y rabia.
TRATAMIENTO QUIRÚRGICO
Los expertos apuntan que, siempre que se pueda, se realizará la sutura inmediata de la herida: el cierre primario. Las heridas por mordeduras se pueden cerrar. "Este concepto crea mucha controversia ya que está extendida la idea que se deben de dejar siempre abiertas. Sobre todo, el cierre primario está indicado en heridas faciales, heridas limpias y heridas recientes con bajo riesgo infeccioso", aclara la cirujana.
En otros casos, se recomienda cierre diferido o dejar la herida abierta. Se opta por el cierre tardío en heridas punzantes, mordeduras en manos/pies/genitales, heridas infectadas o con más de 8-12 horas de evolución. La correcta valoración inicial y la decisión sobre el cierre de la herida son elementos clave en el abordaje de estas lesiones, concluyen los expertos.