Llama a la Iglesia canaria a vivir unida y a mantener la acogida a los más vulnerables
LAS PALMAS DE GRAN CANARIA, 11 Jun. (EUROPA PRESS) -
El Papa León XIV ha visto en los canarios un pueblo "sin límites ni fronteras" que está dispuesto a despedir con una lágrima a los que se van y a recibir "con los brazos abiertos a los que llegan", según ha expresado este jueves durante el encuentro celebrado en la Catedral de Santa Ana de Las Palmas de Gran Canaria con obispos, sacerdotes, diáconos, religiosos, seminaristas y agentes de pastoral.
"Ustedes los canarios, nativos o por adopción, tienen el privilegio de gozar cada día de la presencia majestuosa del mar. Dicen que en los ojos de un isleño esta imagen, que tiene sabor a patria y hogar, permanece grabada en sus pupilas de manera perenne y que se echa mucho de menos al estar lejos, tierra adentro", ha dicho.
Para el Santo Padre, "ese sentimiento corresponde a una sana nostalgia de inmensidad, de cielo y de mar abiertos que se extienden en el horizonte, sin límites ni fronteras, y a un corazón sensible dispuesto a despedir con una lágrima a los que se van y a recibir con los brazos abiertos a los que llegan".
Al respecto, el Pontífice ha recordado una cita de San Agustín, que reza que "si alguien divisara desde lejos su patria, pero un mar se interpusiera entre los dos: ve a dónde ir pero ignora el camino. Así nos ocurre a nosotros, anhelamos alcanzar nuestra condición estable [...] pero está por medio el mar de este mundo [...] para enseñarnos el camino, vino el mismo a quien queríamos ir. ¿Y qué hizo?, Nos puso el leño con el que poder atravesar mar. Nadie es capaz de pasar el mar de este mundo si no lleva la cruz de Cristo".
APELA A LA UNIDAD ECLESIAL Y A ACOGER A LOS MÁS VULNERABLES
Por otro lado, ha animado a la Iglesia canaria a mantenerse "fuertemente arraigada" en Cristo para afrontar "este nuevo tiempo de la historia" y ha apelado a la unidad eclesial, la solidaridad cristiana y la acogida de los más vulnerables.
En su discurso, el Pontífice ha señalado que la misión de los cristianos es "construir juntos la Iglesia" y "armonizar las diferencias", trabajando unidos en favor de todos. Para ello, ha planteado dos grandes actitudes que, a su juicio, deben guiar la vida cristiana: "abrazar la cruz de Cristo" y "cultivar una espiritualidad eucarística".
En este contexto, ha defendido que la primera "pauta de navegación" para los cristianos es abrazar la cruz de Cristo, una actitud que ha relacionado con la labor que desarrolla diariamente la Iglesia acompañando a quienes sufren.
"Ustedes lo hacen cotidianamente, por ejemplo, como cireneos, acompañando y ayudando a llevar las cargas de tantos hermanos y hermanas crucificados por los dramas de la vida", ha afirmado, agradeciendo expresamente su trabajo de caridad y misericordia.
El Papa también ha puesto en valor la tradición de la lluvia de pétalos sobre el Santísimo Sacramento que se celebra en la Catedral de Santa Ana durante la Ascensión, utilizándola como símbolo de una Iglesia que tiene a Cristo como centro de su vida. A partir de esa imagen, ha insistido en la necesidad de profundizar en una "espiritualidad de la unidad eclesial en el amor".
ALIENTA A CONTINUAR ACOGIENDO Y ESCUCHANDO A LOS MÁS FRÁGILES
Asimismo, ha vinculado esa comunión eclesial con la solidaridad cristiana y ha alentado a los fieles canarios a continuar ofreciendo a los demás el amor recibido de Dios mediante la acogida, la escucha, la cercanía y el cuidado de los más frágiles.
En este sentido, ha recordado el pasaje evangélico de "tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis", una referencia especialmente significativa en una jornada que comenzó con su visita al puerto de Arguineguín para conocer la realidad migratoria del archipiélago.
Durante su intervención, León XIV también ha citado al venerable Antonio Vicente González, conocido como "el buen pastor canario", como ejemplo de fidelidad evangélica y de entrega al servicio de los demás.
Finalmente, el Pontífice ha exhortado a la Iglesia canaria a afrontar con valentía los desafíos actuales y a mantenerse unida en la fe, la esperanza y la caridad, antes de encomendar su camino a la Virgen María, invocada como Stella Maris, para alcanzar "el puerto seguro del encuentro definitivo" con Jesucristo.
EL ENCUENTRO CONGREGÓ A UNAS 1.400 PERSONAS
El encuentro reunió a unas 600 personas en el interior de la Catedral y a alrededor de 800 en la Plaza de Santa Ana, siendo concebido como una presentación a León XIV de la realidad pastoral de la Diócesis de Canarias y del trabajo desarrollado en los últimos años en ámbitos como la evangelización, la sinodalidad y la renovación pastoral impulsada tras el proceso de consulta promovido por la Iglesia.
El Papa llegó al entorno del templo sobre las 13.30 horas tras desplazarse desde el Muelle de Arguineguín, donde se ha reunido con migrantes, y de recorrer en papamóvil el último tramo del trayecto hasta la Plaza de Santa Ana.
Allí fue recibido por el Cabildo Catedralicio y accedió al interior de la sede episcopal, donde el encuentro comenzó con la interpretación del himno 'Alza la Mirada'. Posteriormente, el obispo de Canarias, José Mazuelos, dirigió unas palabras de bienvenida al Pontífice, tras las que se proclamó un fragmento de la Carta de San Pablo a los Efesios (4, 1-7.11-13) y se interpretó un salmo cantado.
EL PAPA CONOCE LA SITUACIÓN DE LAS PARROQUIAS
Antes de su intervención, el Papa escuchó dos testimonios representativos de la realidad pastoral de la diócesis. El primero correspondió a Santiago Cerrato, en representación de la vida religiosa y del clero diocesano, quien expuso la situación actual de las parroquias, los sacerdotes y la acción pastoral de la Iglesia local.
Tras la interpretación de 'Ubi Caritas' de la mano de un coro conformado por un centenar de personas, intervino Enélida Hernández en nombre del laicado presentando el trabajo desarrollado en los últimos años en ámbitos como la evangelización y el acercamiento de la fe a personas alejadas de la Iglesia, la sinodalidad y la renovación pastoral.
A continuación, León XIV pronunció su discurso ante los asistentes, que mereció más de un minuto de aplausos. El encuentro continuó con el rezo del Padre Nuestro cantado y la bendición impartida por el Pontífice.
Posteriormente, el obispo auxiliar de Canarias, Cristóbal Déniz, hizo entrega de varios obsequios al Santo Padre --su árbol genealógico con orígenes canarios, los estatutos del cabildo catedral y la medalla de oro de la cátedral- antes del tradicional saludo personal a varios asistentes mediante el denominado 'baciamano'.
LEÓN XIV DESCUBRE UNA PLACA CONMEMORATIVA DE LA VISITA
Tras abandonar el interior de la Catedral, León XIV descubrió una placa conmemorativa en el atrio del templo y saludó a los fieles congregados en la Plaza de Santa Ana antes de despedirse.
Una vez concluido el acto, León XIV se ha dirigido hacia la sede del Obispado de Canarias, donde Hoteles Escuela de Canarias (Hecansa) le ha preparado un almuerzo en el que los productos de las islas serán los protagonistas para luego descansar hasta que parta rumbo al Estadio de Gran Canaria para la misa multitudinaria que tendrá lugar a partir de las 18.30 horas.