La Comisión Europea ha prometido este martes ayudas de emergencia para los agricultores antes del verano para que puedan hacer frente al alza de los precios de fertilizantes, como parte de un plan de acción para reforzar la producción comunitaria y reducir la dependencia de importaciones, aunque no ha puesto por el momento cifra a esos apoyos.
Bruselas justifica la iniciativa en el aumento de los costes energéticos, la volatilidad de los mercados internacionales y las recientes tensiones geopolíticas derivadas de la guerra en Oriente Próximo, factores que, según explica, han disparado el precio de estos insumos y están afectando ya a las decisiones de siembra de cara a la campaña de 2027.
"Con este nuevo plan de acción queremos responder a las necesidades a corto y medio plazo de los agricultores para poder hacer frente a los retos en la próxima temporada de cosecha, pero también queremos solucionar los problemas ofreciendo soluciones estructurales a largo plazo", ha señalado el comisario europeo de Agricultura, Christophe Hansen.
El Ejecutivo comunitario advierte de que muchos agricultores han retrasado la compra de fertilizantes para la próxima temporada debido a los altos precios, lo que podría derivar en problemas de suministro, cambios en los cultivos o una reducción del uso de estos productos, con el consiguiente impacto sobre la producción alimentaria y la resiliencia del sector agroalimentario europeo.
En respuesta, Bruselas se ha comprometido a presentar antes del verano un paquete de apoyo financiero para los agricultores más afectados y a movilizar fondos de la Política Agraria Común (PAC) para facilitar liquidez y flexibilizar los pagos anticipados.
En respuesta, Bruselas se ha comprometido a presentar antes del verano un paquete de apoyo financiero para los trabajadores del campo más afectados y a movilizar fondos de la Política Agraria Común (PAC) para facilitar liquidez y flexibilizar los pagos anticipados, además de reforzar el asesoramiento sobre gestión de nutrientes y fertilizantes para que los Estados miembro puedan "aprovechar todos los recursos disponibles".
Además, la Comisión ha afirmado que propondrá incentivos para mejorar la eficiencia sobre el uso de estos insumos, fomentar alternativas de origen biológico y apoyar inversiones destinadas a reforzar la resiliencia de las explotaciones agrícolas.
El plan incluye también medidas para reforzar la producción europea y reducir la vulnerabilidad del bloque frente a perturbaciones externas en un sector especialmente dependiente de las importaciones, tal y como alerta el ejecutivo Comunitario.
Según sus datos, alrededor del 30% de la demanda europea de fertilizantes nitrogenados procede de terceros países y la capacidad de producción de amoníaco en la UE ha caído cerca de un 10% en los últimos años.
La dependencia exterior --señala-- es aún mayor en el caso de los fertilizantes fosfatados, ya que cerca del 70% de las necesidades europeas se cubren mediante importaciones de roca fosfática, principalmente procedente de Marruecos.
Para reducir esa exposición, la Comisión quiere impulsar la producción de fertilizantes orgánicos, biológicos y de bajo carbono fabricados en Europa, además de fomentar la reutilización de nutrientes procedentes de residuos, biomasa o aguas residuales.
Bruselas plantea asimismo crear una alianza europea de la cadena de valor de los fertilizantes que reúna a productores, agricultores y Estados miembro con el objetivo de coordinar respuestas ante futuras crisis de suministro y mejorar la transparencia del mercado
Entre otras medidas, el Ejecutivo comunitario estudiará posibles mecanismos de almacenamiento estratégico y sistemas de compra conjunta para reforzar la capacidad de respuesta ante futuras tensiones en los mercados y limitar la volatilidad de los precios.