Sr. Director,
Durante décadas la oficina fue el único lugar donde se daban las condiciones para trabajar. Conectividad, herramientas y comunicación. Hoy, la tecnología ha disuelto esa exclusividad. Las personas se reúnen y producen sin compartir un mismo edificio. Frente a ese cambio, la pregunta no es cuántos días exigir presencialidad, sino por qué razón alguien debería ir a la oficina.
La respuesta no está en la infraestructura básica ni en las herramientas tecnológicas, sino en lo que el espacio físico hace posible y que el trabajo remoto no puede replicar: la construcción de cultura, la colaboración espontánea, el sentido de pertenencia y las relaciones que sostienen equipos de alto desempeño. Datos recientes del Member Year in Review de WeWork muestran que cerca de 60.000 empresas de su base de miembros, desde startups hasta compañías Fortune 100, están rediseñando cómo usan el espacio físico precisamente bajo esa lógica.
El desafío para las organizaciones hoy es diseñar espacios que justifiquen la presencia, con entornos que potencien las relaciones humanas y la creatividad. Las empresas que entiendan esto no solo optimizarán sus costos operativos, sino que retendrán el talento que, en igualdad de condiciones técnicas, elige quedarse donde tiene sentido estar.
Claudio Hidalgo,
Presidente de WeWork Latinoamérica